Entrevista
‘Al Qaeda, una ideología y varias redes’
Santiago Estrella Garcés. Corresponsal en Buenos Aires

El periodista argentino Gustavo Sierra, quien estuvo en Iraq y Afganistán, dice que la guerra antiterrorismo es absurda.
En el cubrimiento de una guerra, ¿cuál es el miedo fundamental?
Ves la muerte hacia afuera. Más o menos estás preparado para ver muerte y destrucción. El problema es cuando la muerte te pisa los talones, cuando el que muere está al lado tuyo. Ahí el otro ya no es tanto el otro. Aparecen dos sentimientos. Si lo mataron a él, el próximo soy yo. Y el otro sentimiento: ¿por que a él y no a mí?
¿Existe una imagen romántica alrededor de los corresponsales de guerra?
Sí, pero no se la deseo a nadie pues trae consecuencias. Ser corresponsal de guerra es un absurdo porque es como si hubiera trabajado dos o tres veces en la vida.
¿En Iraq, hubo apoyo a EE. UU. y cuánto duró?
En el primer momento y solo por 72 horas, cuando comenzaron los saqueos. La gente se preguntaba, “ ¿qué pasó acá? Los liberadores han provocado todo este caos”. Ven a los soldados con el tanque en la esquina y en frente unos chicos incendiando la Biblioteca de Asuntos Religiosos, en donde había Coranes de 500 años. En la población se percibió inmediatamente que EE.UU. ganó la guerra en 21 días y la perdió en las 72 horas siguientes. El caos no se ha ido, la diferencia es que ahora se vive una guerra civil.
¿Y qué hace el Ejército de Estados Unidos?
Es un espectador más. Los 140 000 soldados pueden terminar esto creando un cordón que separe a los barrios chiitas de los sunitas. No lo hacen, no les importa. No pueden controlar nada. Y la salida va a ser muy difícil.
Es una contradicción…
Es un absurdo. Hubo una guerra antiterrorista en Afganistán que todo el mundo apoyó; hubo otra guerra en Iraq que solo apoyaron algunos países y con una gran oposición interna. Hoy sabemos que solo eran excusas. EE.UU. y la administración Bush fracasaron.
Fue una guerra finalmente de derrotados…
Fue una guerra absurda que solo promovió un conflicto civil en Iraq. Estaban seguros de que los iba a recibir una población con los brazos abiertos y que todo iba a funcionar bien en poco tiempo.
¿Y en Afganistán?
Han distraído las tropas en otro lugar, pero han reavivado la insurgencia en Afganistán.
Al Qaeda existe pero no existe, está pero no está…
Al Qaeda existe. No es una empresa en la cual Osama bin Laden levanta el teléfono y da una orden. Es una red de redes y muchas de ellas actúan de forma independiente, pero con el sello Al Qaeda. Es más una ideología.
¿Cuál es la mayor repercusión de los ataques del 11-S en estos cinco años?
La ‘securitización’. Es un término raro, viene del inglés. Se trata de la seguridad sobre todo y cada vez estamos más signados por esta nueva era luego del 11-S. Las relaciones internacionales están basadas en esto. El tema de seguridad no se da solamente entre Ecuador y EE.UU., sino entre Ecuador y Perú, Ecuador y Brasil porque la exigencia lo plantea así, si no van a tener problemas con Estados Unidos.
¿Qué ha visto del sentimiento árabe hacia EE.UU.?
En principio una relación de amor y odio. La cultura estadounidense, la papa frita y el rock fascinan. Mañana abres un McDonalds en Bagdad y se llena. Al otro día le ponen una bomba.
Al mismo tiempo, el odio es por el apoyo a Israel, con el que todo el mundo árabe resiente por el sojuzgamiento de los palestinos.
No hay un choque de civilizaciones, sino un rechazo hacia los Estados Unidos y su política.

 

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