| Revista Día 8 –
23 de octubre de 2004
Así lo hice yo
“Lo defiendo, como se
defienden las utopías”
por Miguel Wiñazki
La noticia deseada no se me ocurrió.
Se me impuso como se imponen las batallas perdidas de antemano.
Fue, y es, ese afán de utopías menores que nos apasionan,
el que irracionalmente me lanzó al trabajo. Eso fue la Noticia
Deseada, una utopía menor disparada por una cantidad de disparates
que sobrevolaban (que en realidad sobrevuelan y sobrevolarán)
por el aire tantas veces equívoco de la opinión pública:
“A Menem Jr. lo asesinaron”, “Yabrán está
vivo…”. No es así. Yo lo sé y lo investigué
durante dos años.
Voy a escribir en todas partes, y en las paredes si hace falta,
que esos disparates son disparates.
En cuanto al libro, lo escribí en todas partes. En los momentos
libres entre nota y nota en la redacción. En mi casa los
domingos a la mañana, a las cuatro de la mañana, en
la Universidad entre clase y clase.
Los trazos gruesos de la teoría: “La gente co-produce
las noticias junto a los medios según la brújula de
lo que desea que sea la realidad y no de lo que es la información
real”, los elaboré durante el primer semestre de 2003
en la Universidad de Michigan donde fui a hacer un posgrado en periodismo.
La investigación de campo aquí, naturalmente, junto
a un equipo de excepción, encabezado por Leonardo Nicosia,
un periodista con todo el futuro.
Cuando lo entregué me emocioné. Es la verdad. Escribir
libros es para mí esencial. Y cuando lo vi publicado, por
un instante me sentí feliz. Y después, dispuesto a
dar batalla, para defender al libro, la hipótesis que lo
sostiene, los datos que se exhiben, me sentí dispuesto a
defenderlo todo como se defienden las utopías. Aunque sean
menores.
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