Nro.: 2 de 3, Agencia: Telam, Fecha: 4/9/2007 3:42:00 PM Titulo: DORREGO-LIBRO (CARTELERA)/

LA MUERTE DE DORREGO EXTIENDE SU SOMBRA POR DOS SIGLOS

Buenos Aires, 9 de abril (Télam, por Mora Cordeu).- En "El loco DORREGO", el periodista Hernán Brienza profundiza en la figura del "último revolucionario de Mayo", un caudillo que no encaja en los estereotipos de la época y cuya muerte instaura a juicio del autor la violencia política en la Argentina.
"Es una figura difícil de encasillar, él es un liberal, un republicano, y al mismo tiempo es un demócrata y un nacionalista. Después de la muerte de Manuel DORREGO se separan las dos corrientes que caracterizaron la historia Argentina: la liberal conservadora y la nacional y popular", sintetiza Brienza en una entrevista con Télam.
DORREGO tiene un papel "paradigmático", "es el último revolucionario de Mayo que mantiene despierta la ideología política de Mariano Moreno. Y es un hombre que piensa en una patria más grande que Buenos Aires, un jacobino liberal con una idea propia de Nación que pone en conjunción con los ideales de Artigas, San Martín y Bolívar".
"Me parece también -apunta el periodista- que el fusilamiento del 13 de diciembre de 1828, asesina el espíritu de Mayo, no sólo mata a DORREGO, acaba con el pensamiento revolucionario".
Para Brienza, en el golpe del general (Juan) Lavalle se produce una matriz "que se va a repetir en todos los golpes de Estado: los hacen sectores que podrían estar ligados al nacionalismo -como el caso de Lavalle- y los usufructúan los liberales. En especial la burguesía comercial, los sectores dominantes".
"El golpe del 30 está enunciado ideológicamente desde el nacionalismo y termina por ser usufructuado por (Agustín Pedro) Justo que es un militar liberal. Lo mismo pasa con (Eduardo) Lonardi, y Pedro Eugenio Aramburu..... Hay una especie de matriz que se repite a lo largo de la historia", insiste.
Lo interesante de esto, remarca el periodista, "es la acusación que se le hace al sector nacional y popular de ser autoritario cuando en realidad nunca rompe el juego, lo hace el sector liberal".
La sinrazón de Lavalle para matar a DORREGO actores intelectuales del asesinato a DORREGO".
"Siempre se lo acusó a Lavalle de ser la espada sin cabeza, yo creo que está haciendo un sacrificio personal, creo que está convencido de que hay que sacarlo a DORREGO del medio para que vuelvan a tener el poder los sectores que él representaba como aquellos ligados a (Bernardino) Rivadavia", subraya.
Brienza destaca también la procedencia social de DORREGO": es lo que hoy llamaríamos un burgués, un hombre que se hace a sí mismo, que se tiene confianza más allá de las herencias de sangre, de la noblezas prestadas sobre las aristocracias de barrio. El asume su identidad desde una voluntad propia que se extiende a una noción extendida de patria".
Sobre el libro recién publicado por editorial Marea, Brienza cuenta: "hice una investigación bibliográfica, leí la mayor cantidad de textos sobre la época y reconstruí desde ahí un entramado de relaciones políticas entre los principales actores para pensar cual fue el rol de cada uno".
"De DORREGO me interesó rescatar que era un transgresor, un hombre díscolo, con ingenuidad y también humor -describe-. Con grandes convicciones y heroísmo. El personaje lo divido en tres partes, cada una corresponde a un héroe de la antiguedad clásica: Aquiles, Ulises y Héctor".
"Aquiles es el hombre de la revolución, del ejército del Morte, que cree en la gloria y quiere ser reconocido por sus pares. El Ulises es el desterrado, el que está en un barco pirata y eso le cuesta una sentencia de muerte -aunque después lo liberan- y el del exilio en Baltimore. Cuando vuelve es un héroe más al estilo Héctor: defiende su patria por convicción y porque las circunstancias lo llevan a tener que hacerlo", delinea.
Después de la muerte de DORREGO, "la Argentina perdió la posibilidad de ser un país pluralista y democrático. Una vez que se comete esa atrocidad y esa traición es imposible volver atrás".
"Lavalle impone además la primera tiranía persiguiendo gente, asesinando, mandándolos al destierro. Los federales no tienen ya razones para llamarse a la quietud o a ser pacíficos", sentencia el autor.
La fecha de la muerte de DORREGO -reitera Brienza-, es el inicio de la violencia política en el país, desde ese momento se establece una continuidad, son distintos rounds de un combate que dura dos siglos".
"La idea del perdedor -inevitable al analizar el itinerario recorrido por DORREGO- es mucho más importante de lo que uno cree en la cultura argentina. Los argentinos tendemos a identificarnos con el perdedor: Gardel se convierte en mito luego de perder la vida, Evita también al morir. Y Maradona es un mito derrotado, un ídolo con pies de barro", menciona Brienza. (Télam).-