Gabo Ferro

"No le creo mucho a lo que no tiene error"

Es punk desde que se retiró de la música, y más desde que volvió. Acaba de publicar un libro de Historia con todas las de la ley académica, esa que tan poco le gusta. Implacable como sus canciones, enseña sin erudición, casi de casualidad.

Por Jorge Belaunzarán

Los músicos suelen serlo porque hacen música. La verdad es de Perogrullo, aunque no en el caso de Gabo Ferro. Suena algo ridiculo, pero él llego a ser músico por la Historia. La que se estudia y la que se escribe, que en su caso se hicieron una en su libro de reciente publicación, Barbarie y Civilización. Sangre, monstruos y vampiros durante el segundo gobierno de Rosas, basado en su tesis de licenciatura en Historia. A ella se dedicó después de dejar la música, en la que se había iniciado con Porco, una banda que, a partir de su abandono, gozó de cierto culto. Sin embargo y más allá de lo arbitrario de la afirmación, Ferro fue músico después, cuando se recibió de historiador y volvió a la música, ahora solo, aunque más acompañado que nunca.

-Cuando se alejó de la banda Porco en 1997 decía que la lírica del rock se había achanchado, ¿cree que de alguna manera el rock se recuperó de esa situación o el que cambió fue usted?

-No. Creo que estamos menos sometidos al dogma del género. Antes vos estabas en un cuarteto hardcore y eras hardcore, te salías un poquito por ahí con algún gesto de otro género, y ahora por suerte hay un tráfico entre géneros que lleva a que tanto la manera de componer como la manera de arreglar que si te sale una chacarera y hacés hardcore casi siempre le das para adelante igual, y que puedas inclusive decidir cuando tenés una letra que parece una zamba, y le das a la zamba por más que lo tuyo sea el pop. No sé si es así pero que hay un montón de gente que estamos trabajando dentro del plan de la independencia. No puede hacerse dentro de una escritura industrial, definitivamente no, porque una banda tiene un perfil armado, seteado y no te podés salir de eso. Es más, cuando una banda saca un disco exitoso dentro de una compañía y al año o a los dos años le llevan los demos los discos de la compañía le dicen: "no, yo quiero un tema igual a aquél otro que hicimos antes, que funcionó tan bien", o "no salgan de su estilo". En ese caso hay menos prejuicio al abordaje del género que te salga o que hagas, y después un mayor deseo por laburar la letra y la melodía. El génesis del rock argentino líricamente es increíble, no te estoy hablando solamente de Almendra, ni de Miguel Abuelo, ni de Manal, ni de Los Gatos; después hubo una devaluación de la canción donde "bueno no importa si no hay una letra grandiosa", o "la letra la hago en el estudio". Y creo que se está recuperando eso: muchos de nosotros sabemos que si no tenemos una buena letra no tenemos una buena canción, y en un momento fue: no importa si la letra habla cualquier cosa, lo importante es la canción.

-Sus discos tienen una violencia que hacen acordar a la violencia punk, primitiva y furiosa de dolor, pero por lo general se habla de la profundidad de su lírica, incluso de cierta dulzura

-El año pasado cuando estuve en Estados Unidos me buscaban de una revista punk y dije: se equivocaron. Pero no, vino el director a hacérmela. Decía que era lo más punk que había visto en el siglo XXI. Y a mí me llamó la atención y le pregunté por qué y el me dijo no sólo el formato clásico de las canciones en breve, de cierta actitud; siempre o rompo cuerdas o se rompe el puente de la guitarra, o la guitarra se rompe. Y también por esta cosa de la autogestión y hacer todo con lo que uno tiene, y la anarquía de soy yo solo y hago lo que quiero. Me llevo bien con el punk clásico, no con el punk revisitado y reciclado de Avril Lavigne. No busco asustar con una distorsión, busco asustar con una frase que me lleva más trabajo, porque si vos ponés una viola al palo, un bajo al palo, una batería al palo enseguida volás una peluca, pero eso es bastante fácil.

-Y quizá se consigue con un rasguido de guitarra.

-Claro. Y con una intención y con un momento y con un peso y con algo dicho y eso es lo que a mi me interesa revisar. En mis conciertos generalmente no hay ni un solo equipo arriba del escenario, y la formación de la banda es: dos bateristas, un contrabajista, un violinista, un pianista acústico, yo con una guitarrista y otro guitarrista más. No hay nada enchufado y la gente a veces hasta se le anima al pogo, y es genial. Creo que esta parte de la historia nos sirve para darnos cuenta de que es más complejo de lo que suponíamos, que el punk no es un chuchuchuca -en representación de una guitarra punk- nada más. Eso también es pero punk, hardocore, en definitiva la verdadera canción de rock. Y en definitiva el rock mismo no pasa solamente por un timbre. Uno puede explorar otras maneras de decir rock o contracultura, o lo que puedas o lo que quieras, sin que sea un lugar visitado y recontra visitado, depende de cuántas ganas tengas de trabajar.

-Se dice que en el rock argentino no se canta bien. ¿Es así?

-El rock te permite algo que para los giles es una ventaja: te deja cantar mal. Y ahí es cuando el rock se sub-valúa. Y el rock tiene que tener tanto buen criterio desde los que lo practicamos y lo constituimos, tanto respeto y tanta formación como si hiciéramos música académica. Y no me refiero a lo formal solamente, sino a que si yo quiero acá decir esto, lo tengo que decir bien, y lo mejor que pueda. Porque así el mensaje va a llegar mejor y más rápidamente y no hablamos sólo de los cantantes, hablamos de los guitarristas, de los bateristas, de los bajistas. Aparte es como un lugar clásico: el que toca menos va al bajo, el que tiene plata compra la batería. No es "me pongo a estudiar bajo", y tenés un pibe que estudia o una piba que estudia y taca taca taca taca y es bajista. Hay excepciones, pero creo que el respeto al género es fundamental. Con una compu y un Auto-Tune hacés afinar a una marmota. Eso se usa en el 99% de los discos. Por eso mi último disco tiene desafinaciones, tanto de guitarra como en voz; ruido de bocinas, de botellas, toses, gritos. No le creo mucho a lo que no tiene error.

-¿Eso puede estar relacionado con la idea de algunos artistas de volver al vinilo?

-Yo pienso en mis discos como vinilos. Dentro de poco se cumplen cinco años de Canciones que un hombre no debería cantar, mi primer disco, y estamos hablando para sacar una serie en vinilo. Ese disco fue craneado como vinilo, lado a y lado b, como todos mis discos. No sé si el vinilo tenía tanto que ver con la técnica, es más cómo se abordaba el objeto en el cuál ibas a dejar tus canciones, una estructura doble, de dos caras, un gran formato donde podías poner letras, dibujos, muchas cosas. Hoy no se puede hacer eso, salvo lo de poner dos lados. Entonces tenés que pensar tu obra de otra manera. Ahora el CD es como que tiene que tener un pico en el tercer tema, en el séptimo, el noveno. No sé, eso es un embeleco, el vinilo también tenía eso pero uno pensaba dos discos en uno. De hecho por eso existía el simple. Era como un proyecto más grande el vinilo. Además nadie podía grabar un vinilo en su casa y todo el mundo puede grabar un cd en su casa. Entonces te parabas diferente frente a la obra terminada. La gráfica del disco era profesional, ahora la hacés con un programa y la imprimís. La masificación y democratización de esta técnica tiene sus pro y sus contras.

-Parece más enganchado con las contras que con los pro.

-Cuando uno piensa un disco lo hace como obra completa. ¿Por qué no estaríamos fritos si viene un tipo y dice "largá una buena canción, la vendemos al infinito por 99 centavos y ya está? No necesitamos más un artista que defienda un discurso, un disco, una obra; no necesitamos un artista de obra, de catálogo. Estamos hechos si es un tema por 99 centavos; son artistas de 99 centavos.

-La iniciativa de Radiohead con In Rainbows, el surgimiento de artistas por doquier, incluida su explosión, pareciera que lo contradicen.

-¿Cuántos Radioheads hay? No es que tenemos una serie de Radioheads y de U2s que venden todo digital y la gente les paga los millones que quieren, es un caso en el mundo. Los que nos manejamos dentro del amateurismo tenemos esta cosa de que lo digital nos pega el coletazo, pero por qué, porque grabar un vinilo sale una fortuna. Podemos grabar discos con computadoras o en estudios donde gracias al ingreso de las computadoras tuvieron que bajar sus precios porque si no estaban fritos. Cuando puedo, salvo este último disco que está grabado en vivo, voy a un estudio que es de la década del 50, uso micrófonos viejos. El ingreso digital permitió que salieran muchos discos grabados en casas o de gente que se da maña, y que los estudios bajaran sus precios frente a la falta de demanda. Sin duda: si lo digital no se hubiera colado, no tendríamos tantos discos. Exisitir seguramente exisitiríamos, pero en lugar de sacar uno o dos discos por año, tendríamos uno cada diez años.

-¿De dónde heredó el concepto "antiguo" del vinilo y la lírica?

-De la calidad de la música que escuché: el rock argentino más elemental.

-Que no estaba muy bien grabado justamente.

-Es que a mi no me interesa cómo esté grabado. Trato de grabar lo mejor que me da el presupuesto, pero por ejemplo, grabo de una manera que se llama documental, que es como un ensayo: todos ponemos los micrófonos y yo inclusive canto ahí, no es como se graba desde la década de los 70 u 80 para acá, primero el bajo después la batería, la voz, los coros, los teclados y estás dos semanas grabando un disco. Yo grabo un disco en una sesión. Tocamos todo juntos y después se hace mezcla. No sólo tocamos juntos si no que canto en vivo mientras toco la viola. Y lo que sale es eso. Sé que estoy resignando un poquito en calidad de sonido, pero estoy ganando muchísimo en calidad interpretativa. No sólo se requiere esa cosa de saltar sin red del ejecutante, sino lo hermoso de tocar todos juntos. Somos humanos, estamos llenos de imperfecciones, tenemos arrugas, somos petisos, así que yo a lo que no es muy así le desconfío. Creo que la imperfección está dada en la naturaleza, la perfección no es natural, y a mí los discos me gustan de verdad, por eso busco que estén cerca de la naturaleza. Si tenés un productor y entrega el disco fuera de tempo, le cortan la cabeza, aunque sepa que la toma está buenísima.

-Es raro, ¿no?, se empieza en la música para tocar junto a otros, y al final graban todos separados.

-Ahí está. Es artificial, no está dado, no es así y es muy feo. Es otra cosa, no debería llamarse disco.

-Dijo que se retiró en los 90 porque estaba molesto de todo esto

-Era otro escenario, ¿eh? La compu no existía. Los estudios eran caros y para trabajar en la música tenías que meterte si o sí en los festivales esponsoreados con sellos grandes, no había sellos indies. Todo era básicamente por dentro del sistema industrial, y eso era una porquería. Eso significaba también que grabábamos un disco cada dos años, mientras que a mí me gusta hacer canciones todo el tiempo.

-De todas maneras había mucha plata. ¿Pensó que podía sacar algo de eso y después hacer su propio proyecto?

-A nosotros que éramos una banda que recién empezaba nos ofrecían una fortuna, pero era un vuelto para un sello multinacional de los 90. Pero tenías que meter en esa máquina de picar carne donde te cajoneaban porque le estabas haciendo sombra a un proyecto que ellos venían desarrollando. Yo no veía otra salida, y por eso me fui. Hasta que siete años después miro la escena y la veo completamente diferente: hoy es posible trabajar desde afuera.

-¿Y en sos siete años hizo música?

-Historia, historia, historia, nada de música. No escuchaba, no cantaba, no iba a conciertos, regalé mis discos, vendí mi guitarra, el micrófono.

-Parecía muy enojado. ¿La pasó mal?

-La pasé bárbaro. Hice una carrera de Historia buenísima, lo pasé de puta madre, lo disfruté como el mejor concierto de rock. A mí en realidad me estimula todo lo que pueda hacer mas o menos bien, de hecho creo que lo estaba haciendo bien, y de hecho lo sigo haciendo cuando puedo, ahora estoy mucho más motivado a hacer canciones, música, a tocar en vivo, grabar discos, desarrollar proyectos de otras personas.

-¿Y por qué historia?

-Probablemente para entender mi propia historia. Si vos me decías diez años atrás que iba a hacer historia yo me cagaba de risa.

-¿Le sirvió?

-No. Pero sí me sirvió para escribir y para muchísimas cosas.

-¿Desarrolló su lírica?

-Sí…muchísimo. Y sobre todo la historiografía, que es como un hecho cualquiera puede ser de diferentes maneras, con diferentes instrumentos y a partir de ahí decir cosas diferentes sobre eso. Me voló la cabeza porque es lo que uso permanentemente para escribir canciones. Escribo sobre lo mismo que escribe todo el mundo, lo que hago es nada más pararme en otro lado, y lo miro desde un lugar que pretendo que sea inédito. *

http://www.elargentino.com/nota-4177-Escuela-de-Rock.html