| Revista Ñ – 5 de
agosto de 2006
En la intimidad de la guerra
Con un estilo conmovido
y urgente, el libro de Gustavo Sierra, enviado de Clarín,
analiza y cuenta la ofensiva de Estados Unidos en Oriente Medio
después del atentado contra las Torres Gemelas
Por Adolfo Coronato
Kabul, Bagdad, Teherán (Relatos desde los
campos de batalla), del periodista Gustavo Sierra, es un testimonio
lúcido y descarnado de las guerras de Afganistán e
Irak y los conflictos de Oriente Medio. Escritos en primera persona,
con esa narrativa urgente y estremecida tan propia de los corresponsales
de guerra, el autor desgrana en diez relatos-reportaje las vivencias
recogidas como enviado especial de Clarín a los nuevos escenarios
bélicos del silgo XXI.
Sierra analiza los primeros pasos de la guerra antiterrorista lanzada
por Bush tras el atentado a las Torres Gemelas en septiembre de
2001, que llevaron a la invasión de Afganistán en
noviembre (para destruir a Osama bin Laden y su red Al Qaeda) y
luego de Irak (marzo, 2003), para acabar con Saddam Hussein y sus
nunca probados vínculos con el terrorismo y la fabricación
de armas de destrucción masiva.
En Afganistán, el autor describe los ataques aéreos
y con misiles desde los barcos de la OTAN anclados en el golfo Pérsico
y la guerra de los muyahaidines (milicianos) de la Alianza del Norte
contra el régimen de los talibanes, hasta la caída
de Kabul y la efímera resistencia del mullah Omar en la sagrada
Kandahar. Son enriquecedores los relatos y anécdotas de la
vida en la zona tribal de los indomables pashtunes, y los testimonios
de las fracasadas búsquedas de Bin Laden en las Montañas
Blancas de la cordillera del Hindu Kush.
Sierra fue el único periodista argentino y uno de los tres
latinoamericanos que informaron desde Bagdad el ataque del 23-24
de marzo de 2003. “Nunca antes había sentido –escribe–
que la muerte y la destrucción estuvieran tan cerca de mí.
El infierno se había desatado frente a mis ojos y mi cuerpo
lo sentía. El estómago se me pegaba a la espalda.
Me agarré los testículos una vez más. Fue una
acción muy primitiva pero la única que tenía
para contrarrestar desde mi finitud la magnificencia de las bolas
de fuego y los golpes de sonido que me atravesaban.” Testigo
de la muerte de su colega y amigo José Couso (Antena 3, de
España) por el disparo de un tanque norteamericano contra
el hotel Palestine, aún impune, el autor consigna que 67
periodistas cayeron desde la guerra de Afganistán hasta ahora.
El autor describe el avance casi sin resistencia del ejército
invasor, la huida de las tropas de Saddam, los incendios de la Biblioteca
Nacional y los saqueos de los tesoros en los museos, la pasividad
de los marines, las venganzas personales, el deambular de gente
armada por las calles... “Todo ese caos fue el comienzo del
desastre (...) Había caído un régimen y no
se había implantado un nuevo orden (...) Los EE. UU. ganaron
la guerra en 21 días y la perdieron en las 72 horas siguientes”.
En los años sucesivos, Sierra vuelve a Irak sólo para
registrar la escalada de la lucha civil entre shiitas y sunnitas,
un empeoramiento desastroso de la guerra y la caída de las
condiciones de vida a niveles miserables: las muertes de civiles
–sin cifras oficiales– oscila entre 40.000 y 100.000
desde 2003.
Una visita a la base estadounidense de Guantánamo, Cuba,
donde permanecen 660 prisioneros de 44 países, sin resguardo
jurídico ni derechos, cierra otro capítulo escalofriante
de la guerra antiterrorista. Los abusos aberrantes contra prisioneros,
denunciados internacionalmente en Abu Ghraib, se explican en la
transferencia del general Geoffrey Miller, ex comandante de Guantánamo,
para implantar los mismos métodos de interrogatorio y torturas
en la siniestra prisión iraquí.
Sierra concluye sus testimonios en la compleja y estratégica
Irán., tan teocrática como moderna, donde confluyen
el inflamado discurso nacionalista de su líder, Mahmud Ahmadinejad,
y no pocas amenazas intervencionistas.
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