Lunes 9 de Agosto de 2004 -La Nación
on line
Un gesto político
HISTORIA DE LA HOMOSEXUALIDAD EN LA ARGENTINA
Por Osvaldo Bazán - (Marea) - 478 páginas - ($ 45)
La vida cotidiana se ganó un lugar en el mainstream
académico de la mano de historiadores como Le Goff y Duby,
quienes abrieron las puertas de cocinas, cuartos y talleres de otros
tiempos al escrutinio erudito. El título elegido para esta
Historia de la homosexualidad en la Argentina. De la Conquista de
América al siglo XXI, de Osvaldo Bazán, parece inscribirla
en esa tradición. Sin embargo, basta revisar la solapa del
libro para comprender que el trabajo tiene otra genealogía,
tanto o más legítima que aquella: la del periodismo,
acostumbrado a encontrar en los pequeños relatos las marcas
de la época y capaz de trabajar con fragmentos y evidencias
incompletas.
En respuesta a la dispersión de testimonios,
Bazán -periodista con experiencia en radio, televisión
y medios gráficos, y autor de dos novelas, Y un día
Nico se fue y La más maravillosa música- apela a una
narración deliberadamente desestructurada. Esta Historia
de la homosexualidad... está compuesta por 131 crónicas.
A la mayoría de ellas, marcadas por las huellas de la persecución
de la que fueron objeto los homosexuales a lo largo de la historia,
responde otra línea narrativa: la del renacer incesante,
la toma de conciencia, la resistencia. Pasaron siglos -literalmente-
hasta que la segunda empezó a predominar sobre la primera.
En el camino, el interrogante típico que podría acompañar
a un lector heterosexual -¿por qué la homosexualidad?,
¿cuál es su origen?- es eclipsado paulatinamente por
otro quizás más relevante, sin dudas más urgente:
¿por qué tanta persecución?, ¿de dónde
tanta saña?
Las partes I y II están dedicadas a los tiempos
de la Conquista, la colonia y los primeros años de la Independencia.
El anecdotario del horror incluye distintos métodos de tortura
y ejecución de quienes fueron acusados de sodomía
en tiempos de la Inquisición. Las amenazas de la Mazorca
-pronunciadas en rimas espeluznantes- exhiben similar cruce de política
y prejuicios.
La cara segregacionista del proyecto de la generación
del 80 y el higienismo positivista de comienzo del siglo XX son
el marco que articula los historias de las partes III, IV y V. Entre
cuadros duros, resulta un alivio el tono irónico y hasta
lúdico de Bazán, entre otros momentos, cuando cuenta
la historia de Luisito, "la Bella Otero", un joven que
se dedicaba a la prostitución vestido de mujer y que, con
la excusa de la descripción de su travestismo, logró
que sus versos eróticos fueran publicados en revistas científicas.
La discriminación y la rebeldía se
renuevan tras el golpe de 1930 y el auge del nacionalismo, período
presentado en la sección VI. A la "mano de hierro"
oficial se le escurren algunas potenciales víctimas como
el cantante español Miguel de Molina, el dramaturgo y tanguero
Tulio Carella, el escritor polaco Witold Gombrowicz. Bazán
también analiza textos de las revistas Sur y Contorno; la
ensayística es tímida, pero hay más audacia
en la vida privada. Pese a las asechanzas, cierta agitación
comienza a gestarse.
En los "efervescentes 60" -según
la calificación del autor- se afianzan recorridos, zonas
de reconocimiento: encuentros en el Colón, whiskerías,
algunos cines. La figura de Manuel Puig merece un capítulo
breve, pleno de guiños. La complicidad estalla en los "revolucionarios"
años 70, de la mano de militantes como Héctor Anabitarte,
"homosexual, sindicalista y comunista", fundador de la
primera agrupación de gays de la Argentina. También
en esos años se crearía el Frente de Liberación
Homosexual, en cuyas filas se destacaría el poeta Néstor
Perlongher.
La sección IX es sombría, como la dictadura que la
marca: se abre con la desaparición del periodista Enrique
Raab y su pareja, sigue con el exilio de Perlongher, los asesinatos
del Comando Cóndor durante 1982 y 1983, el ensañamiento
en las detenciones con los desaparecidos homosexuales, cuya situación
no habría sido suficientemente denunciada ni siquiera en
el Nunca más, donde no se consignó el sadismo particular
del que fueron víctimas, según le habría contado
el rabino Marshall Meyer a Carlos Jáuregui.
Sólo con el retorno de la democracia (parte
X) comenzaría un tiempo de mayor tolerancia y apertura, hasta
llegar a la ley de unión civil en la ciudad de Buenos Aires,
en 2002, ley que no terminó con la discriminación
pero que marcó un giro fundamental. Algunos meses antes,
en agosto de 2001, Bazán había publicado una nota
en la revista Noticias, comentando las declaraciones de distintas
personalidades sobre su condición gay, la "salida del
closet", según una expresión tomada del inglés.
Y también él había salido del closet.
Esta Historia de la homosexualidad... puede leerse
como un paso más en ese lento camino hacia la toma de conciencia,
primero, y la lucha por la aceptación, después. Como
comenta el autor en el epílogo: "El día que nació
el concepto de ?orgullo gay´ comenzó a frenarse la
injusticia. Enorgullecerse de eso que buscan que te avergüence
fue el dique frente al avasallamiento con que la mayoría
se relacionó con nosotros". Ese "orgullo",
ese "nosotros" hacen que el texto de Bazán pueda
ser leído como una auténtica intervención política.
Al interés que despiertan la investigación y la calidad
narrativa del libro, se suma, entonces, el saberlo parte de un gesto
político legítimo y necesario.
Ana María Vara
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