| Líbranos del mal
Grupos católicos se movilizarán
en defensa del cura represor Christian Von Wernich
El ex capellán de la Policía
Bonaerense entre 1977 y 1978, Christian Von Wernich, será juzgado
por el Tribunal Federal de La Plata que condenó a reclusión
perpetua al represor Miguel Etchecolatz. El juicio será el
primero en el que se acuse a un sacerdote por complicidad y participación
directa en el terrorismo de Estado durante la última dictadura
y se da en un contexto enrarecido por la desaparación impune
del testigo Julio López y el anuncio de grupos católicos
de movilizarse en defensa del acusado.
Como tantos
otros represores, Von Wernich había sido mencionado en muchos testimonios desde
fines de la dictadura, sin embargo la sanción de las leyes
de punto final y obediencia debida le otorgaron la impunidad de
caminar libremente. Sin embargo, durante los Juicios por la Verdad
en agosto de 2003, la Cámara Federal de La Plata lo citó a
prestar declaración indagatoria. Ante la negación
del represor a presentarse a declarar, la Cámara dispuso
su detención y puesta a disposición del juez de primera
instancia Arnaldo Corazza, quien mediante un decreto logró la
nulidad de las leyes de impunidad para disponer su detención
y hacer efectiva la declaración.
Finalmente, hacia octubre de aquel año el juez platense
dictaminó el procesamiento con prisión preventiva
del sacerdote y le trabó un embargo de un millón
de pesos. Actualmente, Von Wernich se encuentra detenido en la
Unidad Antiterrorista de la Policía Federal, en la ciudad
de Buenos Aires.
Torturas, homicidios, bendiciones
“Muchachos, por qué no hacen una cosa, confiesen
lo que saben, así no los torturan más...”,
declaraba Héctor Ballent, quien junto a otros sobrevivientes
del centro clandestino “Puesto Vasco”, ubicado en la
localidad de Don Bosco, Partido de Quilmes, evidenciaron, durante
el Juicio por la Verdad en el 2003 la permanente presencia del
cura y su insistencia en las preguntas a los detenidos. Su figura
adquiría la síntesis de la justicia divina en la
tierra, ‘la vida de los hombres depende de Dios y de tu colaboración’.
De este modo, se refería el siniestro mensajero de Dios
hacia uno de los detenidos, según aseguraba haber oído
otro de los testigos del juicio, Luis Velasco, a quien en una oportunidad
Von Wernich se le acercó, le tocó el pecho y, entre
risas, le dijo "te quemaron todos los pelitos con la picana,
no te quedan pelitos".
Inmersos en el horror, los detenidos
presenciaban las palabras del sacerdote como sermones de salvación, cuya imagen sacerdotal
pretendía la confesión simulada, como un medio para
obtener información. Lo espiritual, lo terrenal, el infierno.
La figura religiosa se interpuso como un método que aparentaba
humanizar los procedimientos de tortura, violación y muerte.
La palabra del “mediador Von Wernich”; la mutilación
de la libertad era la legitimación de la muerte bendecida
por el sarcasmo de la Iglesia Católica.
Durante aquel juicio, Corazza consideró que Von Wernich
fue "partícipe necesario" en los casos de privación
ilegítima de la libertad, ya que "mediante el acercamiento
realizado a las personas privadas ilegalmente de la libertad lograba
establecer confianza en las visitas que efectuaba a los centros
clandestinos de detención, captando las voluntades de las
víctimas, que en la creencia, por la condición de
sacerdote con la que se lo conociera, efectuaba falsas promesas
de que si colaboraban con sus captores recuperarían la libertad".
Los testimonios también dieron cuenta de cómo
el sacerdote conversaba con los familiares de los detenidos,
ofreciendose como nexo para negociar la libertad.
Su rol en la desaparición del denominado “Grupo de
los 7”, fue investigado por el periodista Hernan Brienza,
en el libro Maldito tú eres, donde se analiza que ese grupo, “fue
un experimento de ‘recuperación’ de detenidos
monitoreados espiritualmente por Von Wernich. Sus integrantes señalaban
militantes de izquierda en las calles, participaban de interrogatorios,
(…), a cambio, recibían el sueño de la libertad
que nunca llegó”. Domingo Moncalvillo, Susana Salomone,
los hermanos María Magdalena y Pablo Joaquín Mainer,
Liliana Galarza, Cecilia Idiart y María del Carmen Morettini,
fueron las víctimas de este experimento, donde el sacerdote
había estado involucrado en distintas oportunidades, como
en garantizar el vínculo entre los familiares con los jóvenes
detenidos, en lo que llamaban régimen ‘especial’ de
secuestro.
Uno de los testimonios considerados para
las pruebas del juicio, fue el relato para la CONADEP del policía, ya fallecido,
Alberto Enmed . “A fines del ‘77 o principios del ‘78
se me llama al despacho del Comisario General, en presencia del
padre Christian Von Wernich (...) y se me pregunta si con un golpe
de yudo era yo capaz de dormir a una persona en el pequeño
espacio de la parte trasera de un vehículo”. En ese
testimonio Enmed detalló la secuencia del traslado de los
tres detenidos, Carmen Morettini, Cecilia Luján Idiart y
Domingo Héctor Moncalvillo, bendición de por medio,
con el pretexto de llevarlos a tomar un barco que los llevaría
al Uruguay para recuperar la libertad. En el auto, los detenidos
fueron víctimas de fuertes golpes, mientras se dirigían
a un descampado, donde aguardaba el médico Bergés, “los
tiran a los tres sobre el pasto, el médico les aplica dos
inyecciones a cada uno, directamente en el corazón, con
un líquido rojizo que era veneno. (...) Fuimos a asearnos
y cambiarnos de ropa porque estábamos manchados de sangre.
El padre Von Wernich se retiró en otro vehículo.
Inmediatamente nos trasladamos a la Jefatura de Policía
donde nos esperaba el Comisario General (Miguel) Etchecolatz, el
padre Christian Von Wernich y todos los integrantes de los grupos
que habían participado en el operativo.” Enmed agrega
que cuando se encontraron allí, el cura Von Wernich lo vio
impresionado por lo ocurrido, ante eso el sacerdote lanzó su
artillería espiritual, “me dice que lo que habíamos
hecho era necesario, que era un acto patriótico y que Dios
sabía que era para bien del país”.
El sometimiento y la manipulación moral que infligía
el sacerdote fue parte de la planificación de exterminio
que ejecutó la última dictadura militar. La sotana
recorría la penumbra del olvido, entre los pasillos de la
tortura el cura imponía sus ojos frente a los detenidos
al forzarlos a quitarse sus vendas. Pero esa mirada condenatoria,
será la que hoy posibilitará su propia condena, ya
que gracias a las distintas investigaciones muchos son los testigos
que pudieron reconocerlo.
Entre las causas que se le imputan, Von
Wernich está acusaso
como partícipe necesario en la privación ilegal de
la libertad y torturas que sufrieron Enrique Brodsky, Eva Gitnatch
de Graiver, Juan Amadeo Gramano, Carlos Nèstor torbidoni,
Jacobo Timmerman, Osvaldo Papaleo, Julio César Miralles,
Juan Destefano, Luis Guillermo Taub, Rafael Perrota y Rubén
Fernando Schell.
Las investigaciones realizadas durante
los juicios del 2003, dieron evidencia que Von Wernich concurría asiduamente a los centros
de detención clandestina que funcionaron en las brigadas
de investigaciones de La Plata y Quilmes, la comisaría 5ta.,
el Destacamento de Arana, la subcomisaría de Don Bosco,
conocida como el “Puesto Vasco”, y el Destacamento
Caminero de Martínez. También es conocido por su
participación en las iglesias de 9 de Julio y Bragado y
por sus apariciones en Pehuajó; está implicado en
la desaparición de Rodolfo Pettiná, Héctor
Manazzi y Ricardo Sanglá, secuestrados en el Centro de Estudiantes
de Trenque Lauquen, en La Plata, en junio de 1977.
Aún no hay una fecha definitiva para el juicio, pero se
espera que sea para los próximos meses. El sacerdote llegará ,
entonces, ante la justicia por la privación ilegítima
de la libertad, las torturas de 41 personas y siete homicidios
en distintos centros clandestinos pertenecientes, al llamado “Circuito
Camps”. Para el juzgamiento, la fiscalía unificó dos
causas, y tuvo en cuenta muchos de los testimonios efectuados en
el Juicio por la Verdad entre otros que realizó la CONADEP.
A más de 8 meses de la desaparición de Jorge Julio
López aún no hay respuestas efectivas por parte de
los responsables de la investigación judicial. Las amenazas
dirigidas a funcionarios y testigos, con el fin de instalar el
miedo en los citados a dar su testimonio, definen un marco complejo
para la realización y el libre desenvolvimiento de este
juicio.
A su vez, se prevé que distintos grupos católicos
se movilicen en defensa del represor.
Fuente
www.apdhlaplata.org.ar
Hernán Brienza, Maldito tú eres,
el caso Von Wernich
http://www.diariodelsurdigital.com.ar/Grupos-catolicos-se-movilizaran-en
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