| "Uno de los romances más conocidos de la Historia
argentina fue el de Sarmiento con la hija de Vélez Sarsfield"
“Uno de los romances más conocidos
de la historia argentina fue el de Sarmiento, siendo casado,
con
Aurelia, hija de Dalmacio Vélez Sarsfield, el padre del
Código Civil, y que también estaba casada”,
reveló el periodista e historiador Daniel Balmaceda, durante
la emisión radial de El Informatorio por Palermo FM 94.7,
de Buenos Aires.
Los grandes amores de la historia argentina,
los dignos de un culebrón, fue el tema que expuso Daniel Balmaceda, periodista,
escritor, historiador y editor de la sección Política
de la revista Noticias, autor de los libros “Oro y Espadas” y “Espadas
y Corazones”, de Editorial Marea.
“He leído, Daniel, tu última obra publicada "Oro
y Espadas" -que me resultó apasionante y divertida-,
y tengo muy presente el episodio de la hija de Juan Ortíz
de Zarate –uno de los adelantados del virreinato del Río
de la Plata y uno de sus pretendientes, mi antepasado, Diego de
Mendieta... a quien describís como un verdadero arribista,
un holgazán. Es decir que lo tengo en los genes… Pero,
como verás, no guardo rencor…”, saludó Marcelo
Mendieta a Balmaceda al comenzar la entrevista radial.
“Uno de los clásicos de la historia argentina es
el de Mariquita Sánchez con Thompson. Le decían Mariquita
porque se llamaba María, María de todos los Santos.
Ella se había enamorado de un primo, Martín Thompson,
pero los padres querían casarla con otro primo: Diego del
Arco… Generalmente, se buscaba acomodar a los primos… Este
Diego del Arco tenía como 50 años y Mariquita, 14.
Y, por supuesto, ella veía más atractivo a Martincito
Thompson. Pero la familia no quería saber nada, al punto
que le armaron toda la fiesta de compromiso –evento que era
muy importante en aquella época- en la calle Florida al
200, donde vivían, en la gran mansión. Y cuando estaban
todos los invitados, toda la paquetería de Buenos Aires –hablamos
del año 1801… Se armó la gran fiesta y Mariquita
no acudió al salón, y se quedó encerrada en
su cuarto, diciendo que ella no se casaba porque estaba enamorada
de otro primo”, reveló Balmaceda en esta suerte de
San Valentín en el túnel del tiempo .
“¡Flor de escándalo porque en aquella época –ahora
somos más permisivos con los chicos-, no…! La encerraron
en un convento que todavía está en la calle Independencia
y a él lo mandaron a España a que siguiera la carrera
naval, lejos de esta chica. Los chicos la pelearon a muerte y finalmente,
3 o 4 años más tarde, a través de un juicio
lograron que el Virrey aprobara el casamiento y se casaron… Mariquita
logró salvar el amor de su vida, aunque tampoco le duró mucho
(ya conocemos el cuadro de cuando se interpretó el himno
en su casa)… Pero Thompson, aprovechando que sabía
muy bien inglés, en la época de la Revolución
lo enviaron a Estados Unidos como una especie de embajador, y allá enloqueció,
y tuvieron que encerrarlo en un manicomio… Lo subieron a
un barco así loco y murió encerrado y atado en la
bodega… Mariquita ya estaba noviando con otro, mientras
su marido se estaba muriendo en alta mar…”, concluyó la
anécdota el autor de “Oro y Espadas” y “Espadas
y Corazones”.
“Otro de los romances más conocidos de la historia
argentina –apuntó el historiador y periodista Daniel
Balmaceda- fue el de Sarmiento, siendo casado, con la hija de Dalmacio
Vélez Sarsfield, el padre del Código Civil. Aparte,
era el padre de Aurelia Vélez Sarsfield, una mujer muy atractiva
para la época. Entre los muchos artículos del Código
Civil figura el adulterio. Y tanto Aurelia –que también
estaba casada- como Domingo Faustino supieron interpretarlo… Fueron
novios, mejor dicho, amantes años y años, inclusive
cuando él fue Presidente y él ya se había
separado de su mujer –estaba casado con Benita Martínez
Pastoriza, salía de la Casa Rosada y hacía una pasadita
por la casa de Aurelia… Sarmiento fue uno de los presidentes
que sufrió un atentado… El plan para matarlo se hizo
calculando que iba a pasar por la casa de Aurelia… Lo atacaron
a mitad de camino, en Corrientes y Maipú… Los que
lo atacaron cargaron mal la pistola y les explotó en la
mano. Y Sarmiento era sordo, así que nunca se enteró… Casi
tenemos al Kennedy argentino”.
“Un tercer y último romance fue el caso del doctor
Eduardo Wilde, que es el de la estación de trenes… Tenía
cara de vikingo, con bigote y barba, rudo. Tenía cuarenta
y pico –ya había enviudado-, y Oliveira César,
uno de sus pacientes, le dijo: ‘¿por qué no
se casa con una de mis hijas?’. Guillermina tenía
15 añitos. A él le pareció fantástica
la idea, se casaron y, con el tiempo, Guillermina –que primero
iba al teatro Colón y se embadurnaba los dedos con chocolate
porque era muy infantil- empezó a crecer y desarrollarse,
y entonces el gran amigo de Wilde, Julio Argentino Roca, murió de
amor por ella”, concluyó Balmaceda.
“Eduardo, que no era ningún tonto, jamás abrió la
boca… Las revistas de aquella época se burlaban de
Roca (ver imagen) por este affaire. El romance prosiguió a
pesar de los ataques políticos furibundos que recibió en
aquel momento”, señaló.
Por último, el escritor, historiador y periodista Daniel
Balmaceda dio una primicia a El Informatorio sobre una obra en
gestación: “La editorial Norma quiere sacar un compilado
de romances, un poco más completo de lo que está saliendo
en la revista Noticias, así que estoy trabajando fuerte
para que salga muy divertido y se puedan contar romances de la
Argentina de todas las épocas que sean entretenidos”.
http://elinformatorio.blogspot.com/2007/02/uno-de-los-romances-ms-conocidos-de-la.html
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