Gonzalo Sánchez

“La Patagonia fue vendida por argentinos”

Relato da cuenta del plan de apoderamiento, incluso con ayuda de Kirchner, de la Patagonia. Tarea que han emprendido grandes millonarios del mundo que han cercado y cerrado el paso a área naturales que antes estaban abiertas y accesibles a todos. Hoy se puede ingresar, pero hay que llevar un buen fajo de dòlares.

Luego de dos años y medio de investigación y doce viajes al sur y otros tantos a Corrientes y Uruguay detrás de sus fuentes de información, Gonzalo Sánchez publicó La Patagonia vendida, un libro donde desmenuza los entretelones de ese furor de magnates del primer mundo por algunas de las tierras más bellas de la tierra ubicadas en el sur argentino. "Hice mucho trabajo de archivo histórico para ver cómo habían llegado a sus manos", dice este periodista de 29 años y unos diez de profesión. Y las conclusiones son por lo menos inquietantes.

–¿Cómo te fuiste interesando por saber quiénes son los dueños de la tierra?

–Mi relación con la Patagonia es de viajero y de fascinación por el lugar. Viajo desde que tenía 15 años. Mi punto de partida siempre es Bariloche, siempre dentro de la Patagonia de las montañas. Pero en los últimos viajes cada vez me volvía con una historia nueva de estos magnates que se habían instalado como nuevos propietarios y dueños de la tierra y que eran cada vez más mencionados por las comunidades locales.

–¿Qué nuevas historias?

–Me contaban cómo cambiaba todo. En algún punto lejano, en algún pueblo, me hablaban del "gringo que había comprado todo esto", de Ted Turner, de Douglas Tompkins, de los hermanos Benetton o del inglés que se compró el lago, Joseph Lewis, o del dueño de Pepsi, Ward Lay, que compró la estancia Allicurá, 80 mil hectáreas a la entrada de Bariloche. Me parecía que había algo. Era algo conflictivo y también atractivo para narrar, porque eran tipos que llegaban y no pasaban inadvertidos, ponían pueblos patas para arriba, como digo yo. Tipos que tejían sus propias leyes, que se volvían gravitantes para las economías locales, porque creaban fuentes de trabajo y también generaban conflictos grandes porque así como cerraban tranqueras o pasos a los paisanos, de la misma forma otros pobladores se involucraban con ellos.

–Los que de alguna manera se beneficiaban con su llegada.

–Sí, porque estos tipos gotean dinero, operan de esa manera. Operan ocupando el rol del Estado que no existe, ponen plata en hospitales, reparten colchones, generan empleos directos.

–¿Pero al principio del siglo XX la Patagonia no era de los ingleses?

–Benetton le compró a ellos.

–¿Qué cambió entonces?

–Empecé la investigación partiendo de la idea del despojo, pensamos que nos están despojando de la tierra. Pero cuando empecé a caminar en busca de confirmar esto descubrí que había un proceso histórico que se había iniciado a fines del siglo XIX, inmediatamente después de la Campaña del Desierto, con una serie de cesiones por parte de los gobiernos argentinos a ciudadanos venidos de todas partes del mundo. O sea que esto es la prolongación de un fenómeno histórico, no es algo que explota ahora, que se agudiza en estos últimos 15 años porque llegaron estos supermagnates y porque los medios de comunicación han puesto la lupa en esto.

–¿Hay una actuación en conjunto de estos nuevos dueños?

–Tienen en común las fortunas que poseen y la fascinación por la Patagonia, pero cada uno tiene objetivos distintos en la región, lo que no implica que se hayan cruzado. Lewis le ha comprado un toro a Benetton, Tompkins y Turner compartieron reuniones por cuestiones ecologistas. Lo que quería contar es la historia de las tierras que compraron y la historia de cómo compraron estas tierras, de quiénes les allanaron el camino.

–¿Y quiénes fueron?

–El primer dato concreto que hay que remarcar es que al no existir jurisprudencia o un marco legal que de alguna forma regule la venta de tierras a extranjeros, todo puede pasar, todo está permitido. Y lo más grave de la Patagonia vendida es que fue vendida por argentinos, no que fue comprada por extranjeros. Cuando uno les pregunta, responden "no compré nada que no me hayan permitido, nada que me hayan prohibido". Y cuando entraron en conflicto por la tenencia de la tierra, como le pasó a Benetton con la comunidad mapuche, tenían los papeles para demostrar que eran los propietarios.

–¿Los títulos están como corresponde?

–Son títulos reales, del año 1898, borrosos pero reales, firmados por el presidente Uriburu, a favor de la Compañía de Tierras. El problema es que el Estado se ocupó tarde de esto y los mapuches no tenían elementos. Y le pasa a un montón de paisanos, que van a escriturar la tierra y el Estado los ignora, los hace perder en una marea burocrática, nunca pueden escriturar pero sí lo pueden hacer los foráneos que vienen con un montón de plata. Es casi matemático, el paisano no puede porque se pierde en los laberintos legales, en cambio el extranjero se ve beneficiado por operadores inmobiliarios que les allanan el camino para comprar. Una vez que se hacen titulares, tienen todo exactamente ajustado para que nadie les quite nada

–¿El caso de Ginóbili es igual?

–Es prácticamente igual, compraron tierra que era privada, que no era fiscal. Porque también hay una gran confusión sobre esto. La tierra fiscal no es un bien de cambio y debería ser administrada por el Estado. Pero la Constitución es clara, nada impide vender la tierra privada. Ginóbili compró tierras que pertenecían a gente de Villa La Angostura. Hay un campo vecino a ese donde viven mapuches, que no tienen la titularidad de la tierra pero la están reclamando hace años. Corresponde, porque hace varias generaciones que están allí, pero el tema es que no los regularizan y al tipo que viene con dinero sí. Es muy evidente, no hace falta indagar mucho, lo que yo hice fue viajar a la región, pueblo por pueblo, tranquera por tranquera, para ver cómo habían comprado.

–¿Y cómo compraron?

–Amparados por un sistema que les permitió comprar. Lewis, el dueño de la totalidad de las tierras que rodean al Lago Escondido, es un británico, la sexta fortuna del Reino Unido, dueño de Tottenham Hotspur, el club de fútbol inglés, del Vicenza de Italia, de la marca Puma, en fin, dueño de una corporación enorme. Compró 14.000 hectáreas que eran de paisanos que no las tenían escrituradas. Lo que hicieron fue poner operadores inmobiliarios, llevaron los paisanos a escriturar, una vez hecho esto pudieron convertir esa tierra pública en un bien de cambio y ahí fue que le compró a los paisanos.

–¿Los paisanos se quedaron con algo de plata?

–Un par de departamentos y un poco de dinero que quizás ya lo hayan gastado. ¿En qué lo puede gastar alguien que se pasó toda la vida engordando vacas en la veranada y de repente se encuentra con eso? Aunque los seduce la idea de tener un departamento para los hijos en la ciudad más cercana.

–Los argentinos con los que hablaste...

–Alguno de estos magnates cuando lo fui a ver me apareció con el intendente. Otro, Ted Turner, le compra la estancia La Primavera a Felipe Larrivierre en 1995. En esa época Larrivierre era director de Parques Nacionales, era funcionario de María Julia Alsogaray. O sea, el Director de Parques Nacionales le vendió al dueño de la CNN una estancia dentro del Parque Nacional Nahuel Huapi. Y no hizo nada ilegal, porque lo permite la ley. Entonces cuando lo voy a ver, Larriviere me dice algo que luego puse como la primer frase del libro: "La Patagonia es argentina solo por casualidad". El agregó esa vez que siempre despertó más el interés de extranjeros que de argentinos.

–¿Recibiste presiones de algún lado?

–La verdad es que no, en algún momento de Cancillería se mostraron interesados en lo que yo estaba haciendo y me pidieron información para que les contara, pero porque ellos no sabían nada, no tenían datos creíbles.

–O sea que estabas haciendo un trabajo que debería haber hecho el Estado.

–Claro. Ellos no tenían un relevamiento hecho sobre los dueños de la Patagonia, ¿y cómo se enteraron?, porque yo fui a buscar esta información, entonces el cabo de un tiempo me pidieron ellos la información a mí.

–¿Alguno habla de patria?

–Todos hablan de que es un territorio abierto para todo el mundo. Todas las compras están aprobadas por Gendarmería, por los gobiernos municipales, provinciales. Pero como no hay una ley de tierras...

Alberto Lopez Girondo
Foto: Marcela Alvarez/3Estudio

 

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