LIBROS-ARGENTINA:
La Patagonia al mejor postor
BUENOS AIRES, feb (IPS) - Una investigación
periodística sobre las cuantiosas compras de tierras en
la Patagonia argentina por parte de multimillonarios extranjeros
se constituyó en un fenómeno que excede lo literario.
Tanto lugareños como turistas agotan ejemplares, deseosos
de conocer el final de la historia real.
Por Marcela Valente
"Encaré el trabajo con el prejuicio de la mayoría
de los argentinos que creen que están siendo despojados
de la tierra", explicó a IPS el periodista Gonzalo
Sánchez, autor de "La Patagonia vendida". Pero
a poco de andar descubrió que el problema no eran los extranjeros
que compraban, sino los locales que vendían.
En los últimos 15 años, magnates fascinados por
la belleza de ese confín del mundo que se extiende en territorio
argentino y chileno, desde el río Colorado en el centro
de Argentina hasta Tierra del Fuego y desde el océano Atlántico
hasta el Pacífico, adquieren vastas propiedades que incluyen
ríos, lagos y montañas de ensueño.
Sánchez ofrece detalles de los más celebres vecinos
y de sus compras en un cuadro que, no obstante lo que podría
esperarse, no es maniqueo. "Encontré que la tierra
en esta región fue entregada históricamente, que
hay extranjeros haciendo un uso adecuado, y que hay un marco jurídico
que favorece estas operaciones", dice.
"Los argentinos no son víctimas del despojo como yo
pensaba", subrayó. "Hay un marco jurídico
flexible que favorece la entrega, y los proyectos legislativos
para regular estos traspasos no prosperan", remarcó.
El libro, que se traducirá al inglés, se agotó antes
de su presentación a fines de 2006. El primer lugar donde
vendió totalmente fue en la región de la Patagonia,
contó a IPS la directora de la editorial Marea, Constanza
Brunet. "Se generó un fenómeno social que excede
lo literario, hay mucho interés en el sur y entre los turistas",
remarcó.
Sin dejar de lado el
paisaje al que describe como un paraíso
que los argentinos recién comienzan a valorar, el autor
desgrana los proyectos que desarrollan estos "nuevos dueños" gracias
a sus fortunas siderales.
Uno de ellos es la familia
italiana propietaria del Benetton Group, poseedora en 2004 de
un patrimonio de 4.500 millones de dólares,
según la edición de ese año de la revista
estadounidense Forbes.
Con casi un millón de hectáreas productivas en la
Patagonia, los Benetton están entre los mayores terratenientes
privados de Argentina. Desde 1991 son dueños de la Compañía
de Tierras del Sur, una firma que fue propiedad de británicos
entre 1895 y 1975 y luego de argentinos hasta 1990.
En sus campos se cuentan
16.000 vacas, 260.000 ovejas y se producen 1,3 millón de kilogramos de lana al año. También
hay una curtiembre, montes de pinos para la industria forestal
y otros negocios.
Los Benetton donan leña, alimentos y ropa para el hospital
zonal. "No veo cuál es el inconveniente, generan puestos
de trabajo", dice Mario Das Neves, gobernador de Chubut, la
provincia que tiene a la familia italiana como principal contribuyente,
al autor del libro.
Sin embargo, sí hay algunos inconvenientes. Uno de ellos
dio la vuelta al mundo. Fue cuando una familia mapuche fue violentamente
desalojada de un lote de 535 hectáreas pertenecientes a
una de las estancias de Benetton. La crisis se intentó saldar
con una donación, pero se mantiene como un problema latente.
La mayoría de los mapuches de la Patagonia no han titulado
las tierras que ocupan desde antes de la llegada de los españoles,
pero que figuran como propiedad del Estado. Por eso se venden lotes
habitados por aborígenes.
El conflicto llevó a los mapuches hasta Roma, donde se
reunieron con Luciano Benetton a instancias del premio Nobel de
la Paz argentino Adolfo Pérez Esquivel. Pero la posterior
promesa de donación de 7.500 hectáreas al gobierno
de Chubut para el pueblo originario de la Patagonia no conformó a
los afectados.
Sánchez se detiene luego en el magnate estadounidense Douglas
Tompkins, quien posee otras 900.000 hectáreas, 630.000 hectáreas
de las cuales están en la Patagonia chilena.
Tompkins, segundo propietario
privado en Chile, creó el
Parque Nacional Pumalín en ese país y el de Monte
León en el sur de Argentina.
"Si se agotan los bosques, el agua, los suelos, la economía
entrará en crisis", advierte Tompkins al escritor. "Por
alguna razón estoy a la vanguardia, pero sé que en
20 años todos van a hablar de esto, con los recursos naturales
sobreexplotados el sistema colapsa, y yo prefiero donar un parque
nacional antes que comprar un jet".
Con un estilo más demagógico vive allí también
el británico Joseph Lewis, dueño de la sexta fortuna
de Gran Bretaña y con 14.000 hectáreas en la austral
provincia de Chubut.
Lewis levantó un
orfanato que parece un palacio muy cerca del Lago Escondido,
un espejo de agua al que para llegar hay que pedir permiso en
su estancia.
Otro de los propietarios
famosos es Ted Turner, el empresario estadounidense que fundó la cadena internacional de televisión
CNN. Encantado con la Patagonia, compró en 1996 la estancia
La Primavera, en Neuquén, de 10.000 hectáreas, al
hijo de un argentino que, a su vez, se la había adquirido
a un británico..
El vendedor, Felipe Lariviere,
le dijo a Sánchez una frase
con la que arranca el libro: "La Patagonia es argentina sólo
por casualidad". También le contó que el nuevo
vecino, además de donar ambulancias y ayudar a la comunidad
local, es un fervoroso defensor de la naturaleza, sobre todo en
sus campos.
Sólo a fines de los años 90, a raíz del fuerte
interés demostrado por los extranjeros, que valorizó la
tierra patagónica, algunos argentinos comenzaron a incursionar
en ese territorio. Los más conocidos son el conductor y
empresario de televisión Marcelo Tinelli y el basquetbolista
Manuel Ginóbili, estrella de la liga estadounidense NBA.
Pero la mayoría
de los nuevos grandes propietarios son extranjeros.
"No creo que exista en el mundo un lugar más bello",
dice Turner desde su estancia, que fue parte de un Parque Nacional.
La ley permite su compra y venta por parte de particulares. Desde
entonces, adquirió otras estancias en Neuquén y en
Tierra del Fuego. En total posee 45.000 hectáreas en la
región.
La historia de la fascinación con la Patagonia se repite. "Todo
lo que escasea en el mundo lo puede ofrecer la Patagonia",
asegura a Sánchez el belga Huber Grosse, que eligió 11.000
hectáreas en la provincia de Río Negro, donde funciona
un refugio de polo y golf para turistas con altísimo poder
adquisitivo.
"La Patagonia se colonizó con ganado, no con gente.
Nadie se interesó en ser titular de la tierra y el Estado
no sabe regular", sostuvo Grosse, convencido de que esta región
hay que "preservarla mediante el turismo sustentable".
Y los casos siguen. Está el estadounidense Ward Lay, hijo
del fundador de Frito-Lay, que le compró a los Benetton
80.000 hectáreas en Rancho Alicurá, entre las provincias
de Neuquén y de Río Negro, para erigir allí un
coto para la caza y la pesca con mosca. "En la Patagonia uno
puede sentirse dueño de un pedazo del mundo para uno solo",
comenta.
Algo parecido describe
el francés Florent Pagny o su compatriota
Michel Biquard, dueño del exclusivo hotel Los Notros, en
Santa Cruz, único con vista al glaciar Perito Moreno, cerca
de la localidad de El Calafate, refugio de descanso del presidente
de Argentina, Néstor Kirchner, y su esposa, la senadora
Cristina Fernández.
Para Sánchez, El Calafate es paradójicamente uno
de los sitios que ilustra mejor su idea de que muchos funcionarios
argentinos están haciendo su negocio con la venta de tierras
fiscales, al punto de transformar pequeños municipios en
verdaderas inmobiliarias que ofrecen tierras al mejor postor. (FIN/2007)
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