A 150 años de la publicación de "El origen de las especies", homenajemos al naturalista inglés con una entrevista a la periodista científica Valeria Román, una de las autoras del flamante "Darwin 2.0"
Liliana Moreno, Sangari Argentina
Valeria Román es periodista científica y trabaja en el diario Clarín. El biólogo Juan Cappozzo estudia el comportamiento y la evolución de los mamíferos marinos. En sociedad alumbraron “Darwin 2.0. La teoría de la evolución en el siglo XXI” (Marea), un libro del que su prologuista, el científico Marcelino Cereijido, dice que “ayudará a generar una cultura compatible con la ciencia”.
Los autores arrancan fuerte con una encuesta realizada por el British Council en abril de este año. Entre otros resultados, citan que el 70% de los adultos de la Argentina, España, México, Estados Unidos, Gran Bretaña, Rusia, China, Egipto y Sudáfrica admitió que había escuchado algo sobre el naturalista inglés. Román nos da algunas pistas sobre las causas de esta ignorancia generalizada, empezando por casa.
¿Qué obstáculos impidieron en la Argentina la enseñanza de la teoría de la evolución?
Charles Darwin publicó “El origen de las especies” en 1859 y la comunidad científica fue aceptando la teoría al reconocer sus evidencias. En la Argentina y en el resto de América Latina, los científicos también empezaron a trabajar con la teoría de la evolución como marco general para hacer sus estudios. Pero el problema es que nunca esta teoría se transfirió a las escuelas en su totalidad. A comienzos del siglo XX, los manuales de primaria no la incluían. Por el contrario, decían que las especies no cambiaban. Los textos de la secundaria sí la habían incorporado pero este nivel de la educación era sólo para un sector minoritario de la población argentina. Durante las últimas cuatro décadas, los manuales incluyeron la teoría, pero su enseñanza es muy despareja. Y hubo acciones explícitas en su contra, como sucedió en 1995 cuando se hizo la reforma educativa y el gobierno del ex presidente Carlos Menem aceptó la presión de la Iglesia y no incluyó los nombres de Darwin y Lamarck en los contenidos básicos. Otra barrera es que los docentes no han recibido ni reciben una adecuada capacitación para enseñarla.
Sostienen en el libro que la teoría de Darwin “cada día trae novedades excitantes” ¿Cuáles son algunas de sus últimas actualizaciones?
Es cierto, la teoría de la evolución sirve como una plataforma para entender el pasado y el presente de los seres humanos y de las demás especies que habitan el planeta. Por ejemplo, en octubre se dieron a conocer más detalles de un antepasado del linaje humano, que llaman popularmente Ardi. Su nombre científico es Ardipithecus ramidus, una especie que habitó en el actual territorio de Etiopía hace 4,4 millones de años. Los científicos habían encontrado los primeros restos fósiles en 1994. Esta especie confirma -como varias otras- que la evolución humana no fue lineal ni simple: no se pasó de una especie inferior a otra superior sino que hubo complejidad y especies que se extinguieron. También Ardi nos remarca que no descendemos de los monos como los chimpancés, sino que compartimos con ellos antepasados comunes.
¿No descendemos de los monos y es un mito el eslabón perdido?
El eslabón perdido fue una idea que surgió en el siglo XIX para entender quiénes eran los antecesores de los humanos. Supone la idea de una evolución en cadena. Pero las investigaciones posteriores demuestran que es innecesario hablar de eslabón perdido. Porque no hay un sólo resto fósil que defina todo. Por el contrario, hay 22 especies descubiertas que se postulan como miembros de la familia del linaje humano, que compartió antecesores con los simios antropomorfos, como los chimpancés, los bonobos y los orangutanes, hace más de 6 millones de años. Es decir, los humanos no descienden de los monos sino que comparten antecesores en común.
Veamos la evolución a través de un hecho muy cotidiano.
Muchos piensan que la teoría de la evolución no tiene nada que ver con su vida diaria. Sin embargo, cuando usan antibióticos, antivirales o piojicidas y enfrentan problemas de resistencia, están siendo "víctimas" del mecanismo de la selección natural formulado por Darwin. El problema de los medicamentos que no funcionan bien se llama resistencia. Por ejemplo, en los años noventa se usaban piojicidas o pediculicidas con permetrina que, decían, mataba a los piojos. Pero el medicamento nunca mata a todos los individuos de una población. Esos individuos tienen características favorables que les permiten evadir el ataque, sobrevivir y tener hijos que también son resistentes. Y al cabo de varias generaciones, estos resistentes aumentaron su frecuencia en la población. Por lo tanto, el medicamento con permetrina fue perdiendo eficacia hasta llegar a no tener efecto en algunas cabezas de chicos con piojos. Ahora los científicos están probando piojicidas con derivados de plantas aromáticas. Es decir, el mecanismo de la selección natural siempre opera en la evolución de las especies y generará este problema de resistencia. Es crucial, entonces, usar medicamentos sólo cuando sean necesarios y por el tiempo que indique el médico. Y no automedicarse, porque el uso de medicamentos que no se necesitan contribuye a intensificar el problema de la resistencia.
¿La evolución de las especies es permanente?
Sí, la evolución es permanente, aunque no significa que sea una evolución progresiva y positiva. Darwin la dibujó como un árbol con ramitas que siguen adelante y otras que pueden extinguirse.
Aseguran en el libro que las primeras evidencias que inspiraron a Darwin las obtuvo en la Argentina ¿Cuáles fueron?
Restos fósiles de animales extintos, como roedores y megaterios, que Darwin encontró en los sitios de Punta Alta y la Farola de Monte Hermoso, que están hoy en el partido de Coronel Rosales. Darwin los visitó en 1832 y 1833, cuando hizo su viaje a bordo del HSM Beagle. Allí empezó a pensar diferente, según lo afirman ahora científicos estadounidenses como el paleontólogo Niles Eldredge y el historiador de la ciencia, Paul Brinkman, y los investigadores argentinos Teresa Marena y Sergio Vizcaino. Ellos encontraron evidencias a través de los escritos de Darwin y publicaron recientemente sus estudios en los que demuestran que el naturalista inglés empezó a preguntarse por el cambio de las especies, en el tiempo y en el espacio, en estos sitios. Muchos aún piensan que fue en las islas Galápagos, pero los nuevos trabajos indican que el cambio en su pensamiento se habría dado en la Argentina. Por supuesto, Darwin no formuló la teoría de la evolución aquí, sino que dio varias idas y vueltas antes. Finalmente, la publicó en 1858 en un trabajo para científicos, y en 1859 en su libro “El origen de las especies”.
¿Qué últimas noticias registra la disputa “diseño inteligente” versus “teoría de la evolución”?
El "diseño inteligente" es un movimiento que dice que el mundo fue producido por un agente superior. Surgió en los Estados Unidos a fines de la década de los 80. Es sólo una presentación más de la gente que sostiene posturas creacionistas. Niegan que el origen del mundo y de las especies haya sido un fenómeno natural. Y se presentan como un movimiento "científico" aunque las academias científicas del mundo advirtieron que el "diseño inteligente" es sólo una postura religiosa más, entre tantas. Sus defensores quieren que se la enseñe en las escuelas públicas pero las academias, reunidas en el Interacademy Panel, sostienen que el "diseño inteligente" no debe ser trasmitido en las clases de ciencia porque no respeta la metodología científica. Los creacionistas modelo siglo XXI nunca presentaron evidencias para demostrar que están en lo cierto. Una de sus últimas jugadas fue en setiembre pasado en Louisiana, Estados Unidos. Allí, un grupo lobbysta de la derecha consiguió que se permitan repartir materiales suplementarios en las escuelas públicas, por lo cual se podrían incluir en las aulas documentos con versiones religiosas. Y en la Argentina, en diciembre de 2008, se sancionó una ley en la provincia de Salta que permite la enseñanza religiosa en las escuelas públicas.
http://noticias.sangari.com/ar/darwin_xxi.html