| Revista Rolling Stone –
junio 2004
Libros
Los raros
De los indios a la unión civil, una investigación
exhaustiva sobre el país gay
por Marina Mariasch
Los que conozcan a Osvaldo Bazán por haberlo
visto en programas de chismes se sorprenderán ante la rigurosidad
con la que construye esta (primera) Historia de la homosexualidad
en la Argentina. Por otra parte, esas apariciones mediáticas
le valieron una distinción de las GLTTB (las agrupaciones
que representan gays, lesbianas, travestis, transexuales y bisexuales)
del país por difundir una imagen positiva del movimiento
gay en los medios de comunicación.
Osvaldo Bazán –escritor y periodista– dibuja
con este libro contundente un mapa que otros textos ya habían
empezado a trazar. La literatura más reciente en torno a
la homosexualidad tuvo sus exponentes más notables en varios
escritos de Néstor Perlongher, en el diario íntimo
de Pablo Pérez (Un niño sin amor), en los
estudios de Jorge Saléis (Médicos, maleantes y
maricas) y de Rapisardi y Modarelli (Fiestas, baños
y exilios. Gays en la última dictadura). Pero la Historia
de Bazán abarca desde la relación entre indios hasta
el recientemente adquirido derecho de unión civil.
La historia es un entramado en el que conviven la aparición
de las “teteras” (baños de bares, estaciones
y cines “como lugar de cita y socialización del deseo”,
donde “legiones de desesperados encontraron un sitio”),
los gays en el surgimiento del rock nacional, los intelectuales
y los militares frente a la homosexualidad, los grandes gestos homofóbicos,
la formación de los frentes de lucha.
Tal vez por ser sólo “sodomía imperfecta”
–según calificó la Inquisición a la homoeroticidad
femenina– y por lo tanto (por no incluir de manera indispensable
la penetración anal) ser más difícil para su
identificación y sanción, el sexo entre mujeres parece
tener un lugar secundario en el relato. Lo que Bazán registra
–a partir de documentos antropológicos, históricos
y periodísticos– son también los caminos que
recorrió a lo largo de los años la percepción
que se tuvo de la homosexualidad, en la mayoría de los caos,
masculina. Y llega casi siempre al mismo destino: primero fue pecado,
luego una enfermedad y un delito; finalmente, y con suerte, algo
indeseable incluso para los miembros de la propia familia.
La primera parte del libro, que consigna las fuentes de la edad
de la Colonia, es casi una historia de la homofobia. Al contrario
de lo que sucedía en otras culturas –por ejemplo, en
la japonesa, donde el amor entre hombres fue milenariamente entendido
como propio de su idiosincrasia–, los hidalgos portugueses
y españoles que llegaban al Nuevo Mundo veían a la
homosexualidad con horror.
Pero horrorizarnos ahora de eso sería anacrónico porque
la homofobia perdura tristemente hasta nuestros días.
Sin embargo, esta minoría mayoritaria parece haber existido
desde siempre. Con lo cual la conclusión final es absoluta:
la homosexualidad no es nada. Y como tal, llegará el día
(seamos optimistas) en que dejará de ser vista, repudiada,
estudiada como un fenómeno.
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