| DERECHOS HUMANOS :
CHRISTIAN VON WERNICH, EX CAPELLAN DE LA BONAERENSE
Una sotana entre las mesas de tortura
Se ordenó sacerdote a los 36 años y estuvo muy ligado a Camps, de quien fue confesor.
Alberto Amato
Uy, mirá... te quemaron los pelitos del pecho", le dijo el sacerdote Christian Von Wernich a uno de los cautivos que había sido picaneado casi hasta la muerte. Ese fue siempre el estilo que mostró, campechano, trivial, casi infantil; un compinche que se conduele casi con ternura. Cuando otro de los secuestrados por la dictadura le habló del tremendo dolor de otro atormentado, le quitó importancia: "Ah, pero no te hagás problemas: es por el paso de la corriente eléctrica. Le hacés unos masajitos en los músculos y se le pasa en dos o tres días".
Von Wernich era casi amo y señor en los centros clandestinos de detención y tortura de la entonces temida policía bonaerense que entre 1976 y 1977 manejó Ramón Camps.
Oyó el llamado de Dios bastante tarde. Se ordenó sacerdote el 31 de marzo del tormentoso 1974, casi a los 36 años y sin que esté claro todavía en cuál seminario estudió, después de dos intentos fracasados de hacerse cura.
Nació en San Isidro el 27 de mayo de 1938 pero muy chico fue a vivir a Concordia, Entre Ríos, donde su padre fue un exitoso comerciante. Creció moldeado por el nacionalismo conservador y el ultrismo católico, por el antisemitismo y por las batallas campales con los que pensaban diferente y donde corría sangre, aunque no había muertos.
Parlanchín, extrovertido, salvo cuando no vestía la piel de cordero, alguna vez confesó haber viajado a Europa con todos los gastos pagos por sus dotes de gigoló y por señoras entradas en años y en hastíos. Y que de esa vida lo salvó el llamado de Dios.
La Justicia tiene ya testimonios de que el cura Von Wernich, confesor de Camps, a quien estuvo ligado casi por lazos familiares, confesaba también a los torturados en las mazmorras de la bonaerense para pasarle esa información a los torturadores.
Ahora debe demostrar si siete jóvenes montoneros que fueron "reeducados" en ese infierno, a quienes les prometieron la libertad y huir al exterior, previo pago de US$ 1.500 por parte de cada una de sus familias, fueron asesinados en el viaje que, supuestamente los llevaban al puerto o a Ezeiza. Se cree que Von Wernich presenció la muerte de tres.
Con la dictadura en retirada, volvió a ser el cura bondadoso, pícaro y sencillo, de esos que nos enseñaban cuando chicos que en la Iglesia no está permitido hacer el mal para obtener el bien. Cuando se revelaron sus andanzas, recogidas por el periodista Hernán Brienza en su libro "Maldito tú eres", fue exonerado de la bonaerense.
Von Wernich, el primer sacerdote de la historia argentina en ser acusado de hechos tan terribles, niega todo. Ya dijo que la Justicia terrenal le importa nada. Y que la divina es más comprensiva.
Así piensa desde que oyó aquel llamado de Dios.
Pero quién sabe si era Dios el que llamaba.
http://www.clarin.com/diario/2007/07/30/elpais/p-00901.htm
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