Marea Editorial

El ojo en la tormenta: la vida de Víctor Basterra, de la ESMA a la justicia eterna para evitar el olvido

El ojo en la tormenta, minuciosa biografía e investigación periodística que reconstruye la vida de Víctor Basterra, el fotógrafo y obrero gráfico militante secuestrado en la ESMA durante la dictadura militar argentina.

El libro retrata la supervivencia y resistencia de Basterra en cautiverio, detallando su sometimiento al trabajo esclavo y la astucia con la que logró preservar los negativos que desenmascararon a los genocidas. Su testimonio, junto a las fotografías que puso a resguardo, fueron piezas clave para condenar a los represores en el histórico Juicio a las Juntas.

Obra de reciente publicación por Marea Editorial que llegó en el momento justo para conmemorar los 50 años del golpe cívico- militar.

El autor de El ojo en la tormenta es Pablo Corso, nacido en Buenos Aires y criado en la Patagonia. Es periodista, licenciado y profesor de Comunicación por la UBA. Sus crónicas, perfiles e investigaciones se publicaron en medios como Rolling Stone, Brando, Lugares, Caras y Caretas, así como en los diarios La Nación y Página/12.

Integró las redacciones del diario Crítica de la Argentina y de la revista El Guardián, produjo biografías sobre Diego Maradona y el papa Francisco, y fue columnista de Radio Perfil y el canal Net TV.

Escribe sobre temas sociales, ambientales y científicos para medios nacionales e internacionales como SciDev y Dialogue Earth.

En esta entrevista, Pablo Corvo nos abre las puertas a una historia necesaria; un relato que busca visibilidad para “no quedar en el olvido”.

TDP — ¿Cuál fue la motivación que lo lleva a investigar y retratar la historia de Víctor Basterra que logró sobrevivir en la ESMA?

PC— Lo que me motivó fue encontrar una historia muy poderosa: la de una persona común que realizó un acto heroico, y al aproximarse el 50° aniversario del golpe militar, me pareció que era el momento ideal para visibilizarla y que se hiciera más conocida.

—Relativo a como sobrevivió, Basterra era un obrero gráfico especializado en valores bancarios. Sabía imprimir y conoció al detalle la fabricación de billetes, documentos, pasaportes y distintos tipos de credenciales. Sabía de papeles, tintas sellos y marcas de agua.

—Cuando los marinos se dieron cuenta de que tenían en la ESMA alguien con estas características y que era capaz de falsificar los documentos que ellos iban a utilizar en los “operativos de secuestros y en operaciones fraudulentas”, como falsas compras a casas de secuestrados —que eran robos— lo incorporaron a ese sistema. Basterra aceptó, entre comillas, sin incorporarse a cambio de preservar su vida.

TDP — ¿Considera que el legado y material aportado por Basterra para el Juicio a las Juntas –posterior a su liberación- trasciende para visibilizar lo que significó la dictadura para nuestro país a 50 años del golpe militar?

PC— Sí, claramente es “un legado que trasciende”, es un fondo de fotografías, de negativos, de listados de secuestradores y secuestrados. Incluso en el CELS (Centro de Estudios Legales y Sociales) que es donde se preserva el material que él rescató de la ESMA hay fotos de otros centros clandestinos de detención.

El caso de Basterra es muy particular porque tanto su testimonio como el material visual que aporta conjuga una posibilidad de dar un testimonio único y completo como pocos otros.

– Por supuesto; el legado sigue vigente y también el material, ya que se lo puede consultar y sigue siendo prueba en las distintas causas. Incluso hasta hace poco —ya con Basterra fallecido—, una de las fotos que rescató permitió identificar con nombre y apellido a un integrante del servicio de inteligencia de la Marina, Jorge Luis Guarrochena, quien fue condenado hace muy poco.

TDP —Si bien Víctor Basterra contaba con salidas esporádicas, ¿hasta qué fecha permaneció formalmente detenido y qué consecuencias tuvo para su seguridad el hecho de haber sobrevivido?

PC— Basterra siempre dio como su fecha de liberación el 3 de diciembre de 1983, es decir una semana antes del regreso de la democracia; si bien en el último tiempo ya tenía un régimen más flexible, pero siempre era vigilado por el aparato de inteligencia y de seguridad de los marinos, de la ESMA.

—”A veces pasaba varios días fuera de su casa pero, casualmente, cuando volvía a la ESMA le decían: “Te vimos en tal lugar, hiciste tal cosa”. Con la democracia recuperada —en 1984— lo siguieron visitando en sus casas y en casas de familiares para controlar que no hiciera “nada raro”. Como le había advertido un marino el día de su liberación: “Que no se hiciera el pelotudo, porque los gobiernos pasan, pero los servicios y aparatos de inteligencia permanecen”.

— Esa situación de inseguridad, aún en democracia, llevó a Basterra y a su familia a vivir una temporada en Neuquén, pero después cuando fue convocado para el Juicio a las Juntas y todos los que siguieron, volvió a la Plata; ahí se quedó y dio testimonio en innumerables ocasiones.

TDP — ¿Logró contactarse con la familia y los hijos de Basterra durante o después del proceso de investigación?

PC—Sí, me contacte con su mujer de entonces, Laura Seoane, quién fue secuestrada con él y afortunadamente liberada una semana después. También con su hija María Eva, —secuestrada junto a ambos a los dos meses de vida y hoy militante de 45 años— y con la hermana menor de esta, Sol Basterra, concebida durante una salida transitoria y nacida mientras Basterra estaba en la ESMA.

— Más adelante Víctor tuvo un hijo con otra persona: Haritz, un muchacho que ha visto poco a su padre, pero que valora mucho su legado. Hablé con su hermano Justo y su hermana Elsa, quienes me dieron testimonios muy valiosos sobre sus primeros años y lo que vino después; también, con su sobrina Verónica, que aportó una perspectiva muy cálida de su tío y con otros familiares indirectos.

TDP — ¿Qué comentarios ha generado el libro desde su lanzamiento?

PC— Los comentarios fueron favorables afortunadamente. Lo presentamos en la ex ESMA a sala llena, justamente en la Sala Víctor Basterra, rebautizada para la Feria del Libro de los Derechos Humanos en estos días. Hubo parientes de Víctor, ex compañeros, guías de la ex ESMA que fueron formados por el propio Víctor. Hubo interesados en general y muy contento con eso.

—Por suerte interés de los medios de comunicación y desde las facultades. “Halagado porque algo que a uno le tomo más o menos dos años de investigación y escritura está teniendo buenas repercusiones”.

TDP —En vista que se acerca la 50° Feria Internacional del Libro, ¿va participar en presentaciones, charlas o encuentros?

PC— Sí, sí; probablemente haya algún tipo —no sé si de presentación oficial—, pero sí alguna conversación durante los días de la Feria del Libro.