Marea Editorial

Lectura Alejandra Sardá - Presentacion 20.08.2026

Por Alejandra Sardá-Chandiramani

Hola a todas, todos y todes. Disculpas por no estar ahí en persona pero vivo del otro lado del río (de la Plata). Gracias a Mabel voy a estar a través de estas palabras que prometo no van a ser demasiadas y espero que sean pertinentes.

Podría entrar virtualmente a este encuentro por muchos caminos diferentes, pero elegí este: pensar qué puede aportar el activismo y la vida de Carlos a este mundo de hoy, tan violento y tan desesperanzado; cómo puede ayudarnos a seguir adelante a pesar del genocidio, el ecocidio, la dictadura de los milmillonarios y la entronización de la estupidez.

Para mí – y espero que si tienen ganas disientan conmigo, vayan más lejos, lo que quieran – Carlos hoy nos dice que:

Ser activista es ser audaz, no quedarse atrapade en las fórmulas de siempre o de antes, no tenerle miedo al ridículo, ser irreverentes porque nos enfrentamos a bufones (siniestros, pero bufones al fin).

Ser líder no es ser la única estrella en el firmamento, ni exigir obediencia debida, ni creer que “sin mí, el abismo”. Ser líder es abrir puertas y entrar por ellas con todas, todes y todos, pero muy especialmente con las menos miradas, con los más despreciados, con les que nadie invitaría.

Y algo más: hay una herencia de dolor en el activismo, de dejar la vida en la lucha, y Carlos también es eso. Esa herencia es valiosa, pero no es – no puede ser – la única forma de pensarnos activistas. Sobrevivir también es resistencia y es activismo, especialmente si una es de aquellas (como decía Audre Lorde) que no debían haber sobrevivido. Como “vieja activista” de 66 años les digo: honremos a nuestros muertos, aprendamos de ellos, abracémoslos, pero que también sobrevivir – y vivir bien – sea parte de nuestra rebeldía, de nuestro activismo.

Las, los y les abrazo.

Alejandra Sardá-Chandiramani