Marea Editorial

Poder evangélico

Detrás del telón de nuestras débiles democracias, una nueva fuerza política y social se ha ido gestando al calor del poder. Expandiendo sus vínculos con el Estado e implantando su presencia social y territorial, pueden modelar el futuro de América Latina.

Los pastores evangélicos brindan su apoyo a los políticos que los han transformado en socios del poder con capacidad privilegiada para tomar decisiones, ejercer presión y definir aspectos clave en Estados Unidos y América Latina. Para garantizar su permanencia en el poder, han entregado espacios trascendentes a las decisiones autoritarias de los pastores evangélicos.

Este proceso ocurre a espaldas de la ciudadanía, como uno más de los grupos de poder corporativos que toman decisiones de forma ajena al escrutinio público.

Es el resultado de un paciente trabajo germinado en las condiciones históricas y sociales en que se ha ido desarrollando la política, la sociedad y la economía en los últimos años. En palabras del pastor evangélico brasileño Edir Macedo, “un plan de poder orientado a conquistar espacios de la sociedad y la política”.

La irrupción de los evangélicos se produce a partir de los conflictos del poder político y económico con la orientación social del Concilio Vaticano II.

Hasta 1960, los católicos eran el 94% de la población latinoamericana. En 2014, solo el 70%. Los evangélicos avanzan en su penetración importando a la realidad latinoamericana el discurso de esos movimientos en Estados Unidos y desarrollando políticas asistenciales en los barrios populares abandonados por el Estado.

Ahora coinciden, contra el papado de Francisco, los pastores neoliberales de la teología de la prosperidad (salvación personal) y los jerarcas católicos conservadores, como custodios de los valores tradicionales y enemigos de la revolución de las mujeres.

La amalgama y el entroncamiento creciente entre el poder evangélico y las expresiones políticas autoritarias es el resultado de una estrategia con la que se busca, además de influir desde las iglesias, disputar la política en la representación partidaria y electoral.

En Estados Unidos con el Partido Republicano

En Estados Unidos, el alineamiento de los evangélicos con los republicanos se afianza durante la presidencia de Ronald Reagan y su influencia se fortalece mediante el acceso a la radio y a la televisión. Lo que fue una sólida vinculación con George W. Bush se convierte en respaldo total (80%) para Donald Trump que les ha dado a los pastores evangélicos un inédito acceso a los puestos de poder. Ser blanco y cristiano protestante en Estados Unidos es ahora casi equivalente a asumir una identidad política republicana. Los evangélicos son el 20% de la población. “Ningún presidente ha hecho más que yo -les dice Trump- por la comunidad evangélica”. A las iglesias les ha garantizado no pagar impuestos.


En Brasil con el autoritarismo neoliberal de Bolsonaro

El despliegue de las iglesias evangélicas en las periferias de las grandes ciudades ha moldeado la política de Brasil. En la década de los 90, la población evangélica se duplicó. Ahora son el 30%.

La segunda mayor red de televisión de Brasil, el Grupo Record, pertenece a la Iglesia Universal del Reino de Dios, una de las congregaciones evangélicas más grandes del mundo y con la organización más sofisticada.

Después de una relativa alianza pragmática con los gobiernos del Partido de los Trabajadores, el 90% del Frente Parlamentario Evangélico votó a favor de la destitución de Dilma Rousseff en 2016.

Los juicios por corrupción fortalecieron a los pastores evangélicos ante la caída de los principales líderes políticos y fueron de los primeros, con los militares, en reconocer el potencial electoral del capitán Jair Bolsonaro. En junio de 2019, Bolsonaro fue el primer presidente que participaba en la Marcha de Jesús, en Sao Paulo, el evento evangélico más importante de Brasil. Enfrentado con el poder mediático de la red Globo, el presidente cuenta con el apoyo de TV Record.

Los grupos evangélicos tenían 45 diputados en 1999. Ahora 195. Como en Estados Unidos, las iglesias no pagan impuestos.

Bolsonaro y los pastores evangélicos comparten la visión neoliberal de la economía y conservadora en las costumbres, marginando a las mujeres. Neoliberalismo y autoritarismo para el gobierno mesiánico y plebiscitario de Bolsonaro.