Soy la mamá de Laura. La primera hija, la soñada, la querida, la esperada, igual que los otros tres que vinieron después. Pero ella fue algo especial por la vida que vivió: una vida corta, intensa, con mucho contenido. Vivió apurada, empapándose de su tiempo. Estaba atenta a aprender de cada momento, de cada lectura, de todo lo que la ayudara a pensar, hacer y participar. Me acuerdo de que Laura siempre hablaba de Justicia Social. Entregó su vida por un ideal, por un compromiso con su pueblo.
Como mamá de Laura –por el orgullo que siento, por el amor, porque la extraño, porque me acompaña aunque no está– que escriban acerca de ella me hace muy bien y es como no olvidarla. Dicen que las personas solo mueren cuando se las olvida. Y que además escriban sobre ella en la dimensión de su realidad: una joven de su generación, con su militancia, su compromiso, sus cambios. Hay centenares de mujeres como ella que también se entregaron a esos ideales. Por eso Laura también, de alguna manera, representa la historia de esos tiempos, la historia de esa juventud.
Me duele este libro, pero me hace bien. Lo necesito, porque necesito que se hable de ella. Yo sé que nunca la voy a olvidar. Pero no quiero que la olvide su patria, su país, los que la sobrevivieron. Porque ella habla por los demás también. Y ellos son los que no deben ser olvidados nunca. Por Laura, gracias a la autora.
Estela Barnes de Carlotto
Julio de 2013