Marea Editorial

“Tenía la capacidad de revisar sus errores”

“Nos metimos en la vida de otro, sin permiso”, enuncia Sandra Di Luca para dar cuenta del trabajo de investigación sobre la vida, la obra y el pensamiento de una de las figuras intelectuales argentinas fundamentales de las últimas décadas, que decantó en la publicación de Sabato. El escritor metafísico (Marea Editorial, 2021). En colaboración con su colega Pablo Morosi, la periodista de dilatada trayectoria en formatos audiovisuales se propuso abordar las múltiples facetas, no exentas de contradicciones y cuestionamientos, del personaje y la persona. Sus reflexiones al respecto constituyen una mirada lúcida y honesta, despojada de prejuicios y concesiones.

–¿De dónde surge el interés particular por la figura y la obra de Ernesto Sabato?

–Más allá de su perfil de escritor, Sabato marcó a mi generación por su participación en la Conadep y la elaboración del informe Nunca Más. Creo que aquel hecho significó un antes y un después en la historia reciente del país. Si bien con el paso del tiempo podrán construirse distintas miradas, su aporte fue clave en un momento muy complejo de los primeros años de la recuperación democrática. Quedó en la memoria colectiva la imagen de ese hombre de pequeña estatura, pero presencia potente, entregando al presidente Alfonsín el documento que registraba el inventario del horror de la dictadura.

–Hubo un disparador.

–En junio de 2016, cuando se hizo el primer Festival Sabato en Santos Lugares, fuimos con Pablo (Morosi, coautor de la biografía) y visitamos su casa. La masividad de la convocatoria fue una prueba elocuente de la vigencia de su figura. Aquella experiencia dio origen al documental Un viaje a la casa de Ernesto: Crónicas de viaje. Un poco sin saberlo, esa producción fue el germen de una investigación que terminó en el libro que escribimos.

–¿Cómo se aborda la biografía de un personaje que ya fue “contado”, incluso con su propia anuencia e intervención? ¿Sobre qué premisas entendieron que había lugar para otro texto?

–La premisa que seguimos fue la de construir una biografía clásica de un personaje complejo, que, a diferencia de mucho del material existente, evitara colocarlo en un pedestal ni juzgar sus actos, opiniones o contradicciones, sino explorar su figura a partir de documentos y testimonios, respetando el contexto histórico en que se desarrolló su vida.

–¿Qué aspectos literarios y humanos impresionaron más, a lo largo de la investigación?

–No soy, claramente, una académica de las letras. No obstante, podría decir que, en cuanto a su escritura, resulta realmente admirable su habilidad para retratar aspectos identitarios de la argentinidad, tanto en la construcción de personajes y situaciones como en la descripción de lugares, especialmente de Buenos Aires, donde transcurren centralmente sus novelas. Como ensayista, la agudeza de su pensamiento crítico, su anticipación a problemas y preocupaciones que tienen una dramática vigencia y que dan cuenta de su sensibilidad genuina.

–No tuvo oportunidad de dialogar personalmente con él. ¿Fue desventaja o un distanciamiento positivo para elaborar un perfil sin condicionamientos personales?

–Yo no lo conocí personalmente. Pablo sí tuvo oportunidad de abordarlo como periodista en dos oportunidades. Sin duda, haber podido acceder a su testimonio hubiera resultado enriquecedor. Con la limitante de su ausencia, nos abocamos a tomar sus dichos y nutrirlos con otras fuentes, ya sea familiares, del mundo de las letras, de la política, del periodismo, que nos permitieron ampliar el registro y arribar a un relato panorámico. El paso del tiempo, además, siempre decanta y ofrece una mejor perspectiva para el abordaje de las historias.

–¿Qué facetas personales poco conocidas fueron surgiendo de las muchas entrevistas que realizaron?

–Aunque la imagen pública de Sabato transmitía firmeza, era un hombre de notable sensibilidad, flexible y autocrítico en extremo. Por ejemplo, se casó por iglesia pese a sus convicciones anarquistas; se entregaba al esoterismo, aunque se había recibido de doctor en física. Otra: viajó a Europa como dirigente juvenil comunista, pero, al descubrir los rasgos totalitarios del stalinismo, planteó sus diferencias y terminó expulsado del partido. Muchas de las anécdotas de su vida muestran la intensidad y pasión con que vivió, siempre al límite. Hay que destacar también su capacidad, muy poco común, de revisar sus juicios y reconocer errores; una actitud que le valió el mote de contradictorio, pero que reflejaba su empeño por buscar un camino que fuera original, propio, y una lucha constante contra el pensamiento binario tan arraigado en la sociedad argentina.

PASTAS Y VINO

El famoso almuerzo con Videla fue motivo de críticas y análisis de todo tipo. En opinión de Di Luca, “quien se sienta en condiciones de juzgar o pensar lo que Sabato tendría que haber hecho o dicho, está en todo su derecho, pero creo que el rol nuestro, como biógrafos, es tratar de reconstruir lo sucedido, de modo de acercarnos lo más posible a los hechos con datos y testimonios, contrastando información y atendiendo al difícil contexto de ese momento”, apunta.

–¿Entonces?

–Pensemos en primer lugar que Videla organizó muchos encuentros de este tipo, a los que asistieron empresarios, políticos, sindicalistas, artistas, etcétera y, sin embargo, no sabemos nada de todas esas reuniones. Lo sucedido durante aquel almuerzo quedó envuelto en versiones discordantes. La única coincidencia entre los testimonios es que en la mesa se sirvieron pastas y vino. A la salida, Sabato se convirtió en portavoz del grupo de escritores. Evitó detallar los temas conversados tal como lo habían acordado con las autoridades que serían los encargados de informar. Cabría preguntarse si pudo haberse negado a concurrir, si debió haber hablado o no a la salida y, finalmente, dilucidar por qué, si Sabato hubiera asistido para respaldar al régimen, al día siguiente se ocupa de hablar con la prensa para cuestionarlo.

–¿Cuánto cambió la idea original sobre Sabato en el proceso de investigación, qué impresión prevalece hoy y qué le hubiese querido preguntar?

–Mi idea inicial sobre Sabato se enriqueció al descubrir en su personalidad y actitudes a alguien de una dimensión distinta, cautivante: un intelectual cabal, abierto, sensible, para quien el mundo nunca se reduce a elegir entre blanco o negro. De poder traerlo por un momento al presente y entrevistarlo a fondo, me gustaría saber qué pensaría hoy sobre tantos temas, cómo ve nuestra democracia, y, por supuesto, invitarlo a leer el libro para que me dijera qué le pareció.