Marea Editorial

«Volver a Carlos es un gesto de esperanza, de dignidad y de justicia»

Se cumplen treinta años desde la muerte de Carlos Jáuregui y Mabel Bellucci presenta la reedición ampliada de Orgullo, una biografía política de este fundamental activista por los derechos LGTB, “Como Nora Cortiñas, era un referente horizontal, de gran escucha, de todo tipo de causas, de esos que no se vuelven a dar”, plantea la autora. Por Candela Acedo y Iara Nougues

Este jueves 20 de agosto a las 18 se presenta en el CeDInCi la tercera edición de Orgullo. Una biografía política de Carlos Jáuregui, de Mabel Bellucci, publicada por Marea Editorial en la colección Historia Urgente. La fecha coincide con el aniversario de la muerte de Jáuregui, ocurrida el 20 de agosto de 1996, cuando tenía 38 años, por complicaciones vinculadas al VIH. Para entonces había presidido la Comunidad Homosexual Argentina (CHA), fundado Gays por los Derechos Civiles e impulsado la primera Marcha del Orgullo en Buenos Aires. Bellucci lo conoció en 1993 y compartió con él tres años de militancia: «Al principio yo no tomé la dimensión que tengo en este presente sobre él, sobre lo que conquistó y sobre sus principales metas», dice. El libro salió por primera vez en 2010 y esta es la tercera vez que vuelve sobre él: «Yo también maduré trabajando a Jáuregui», resume.

Una pregunta después de la muerte

«¿Por qué no escribir un libro sobre Carlos Jáuregui?» La pregunta apareció en Bellucci después de esa muerte, que dejó un vacío que ella pensó llenar con una mesa de homenaje. En 2007, una propuesta de Martín De Grazia cambió el rumbo: en lugar de una mesa, un libro.

La relación entre la autora y su biografiado no empezó con la investigación. Ambos participaron del Frente por la Democracia Avanzada, donde confluyeron sectores del movimiento estudiantil, feminismos, militantes por los derechos de gays y docentes de la Universidad de Buenos Aires. También compartieron la lucha contra los edictos policiales y las detenciones por averiguación de antecedentes, además de actividades junto a travestis y trabajadoras sexuales: «Yo experimenté con Carlos todas esas experiencias durante tres años», cuenta.

Esa cercanía explica parte de la decisión de concentrarse en la dimensión política del recorrido. El proyecto inicial buscaba reconstruir distintos aspectos de su vida, pero Bellucci terminó poniendo el foco en las alianzas, las organizaciones y las luchas que Jáuregui impulsó durante los ochenta y los noventa, cuando presidió la Comunidad Homosexual Argentina (CHA) y más tarde fundó Gays por los Derechos Civiles.

 

¿Por qué una biografía política?

El adjetivo agregado al género es la clave de lectura del libro, y fue una decisión deliberada. «Decidí denominarla ‘biografía política’ como modo de romper con los moldes del relato de semblanza», expone la autora. Así, según explica, eludió caer en el psicologismo y la hagiografía para ofrecer a cambio un fresco de los movimientos sexuales, sociales y políticos que fueron protagonistas desde la transición democrática hasta el desembarco del menemato.

La apuesta era instrumental antes que conmemorativa: «Yo quería que Jáuregui fuese una excusa, una caja de herramientas» para los activismos de disidencias sexuales, feministas, de izquierda independiente, sindicatos, movimiento estudiantil y derechos humanos, señala Bellucci, con el objetivo de que esos espacios pudieran reelaborar el pasado de sus movimientos en función del presente. En el propio libro lo formula de otro modo: contar su historia es, de algún modo, dar cuenta de una coyuntura política significativa del país y de una generación.

Ese contexto era hostil. Con la democracia recién recuperada, el entonces ministro del Interior de Raúl Alfonsín, Antonio Tróccoli, sostenía en una entrevista de 1984 que la homosexualidad era «una enfermedad» y que había que tratarla como tal. Los edictos policiales que castigaban a quienes se exhibieran en la vía pública «con ropa del sexo contrario» seguían intactos y funcionaban como soporte de razzias, allanamientos y detenciones.

 

Lo que fue viendo con los años

La mirada de Bellucci sobre Jáuregui se fue moviendo a lo largo de las tres ediciones: «Al principio lo experimenté como un gran militante, sumamente comprometido, jugado», cuenta. Le reconocía un objetivo inmediato, tomar la calle, y otro simultáneo, sostener el diálogo con las instituciones.»Estar en la calle para presionar y después dialogar, ya sea con el Estado, los partidos políticos, las universidades, algunos sindicatos», describe ese doble juego.

Con el tiempo apareció una dimensión más amplia. Bellucci subraya que la referencialidad de Jáuregui excedió a su propia comunidad y alcanzó a otras formas de discriminación, a la violencia policial y a la violencia institucional, hasta impulsar que la no discriminación quedara asentada legalmente en la Estatuyente porteña, sancionada semanas después de su muerte: «No es cualquiera Carlos. Va a quedar marcado a lo largo de muchas décadas», afirma.

La comparación que elige para ubicarlo es con Nora Cortiñas, a quien también acompañó. Los define como «referentes horizontales, referentes de una gran escucha, referentes de todo tipo de causas, que después no se vuelven a dar».

 

El orgullo como respuesta política

En 1992, una alianza entre grupos de gays y de lesbianas impulsó la primera Marcha del Orgullo en Buenos Aires. Fueron unas pocas centenas de personas, buena parte con caretas de cartón para no ser reconocidas. Bellucci recuerda lo que Jáuregui dijo entonces y lee ahí su carácter visionario: «El año próximo vamos a ser cien. Después mil, y después cien mil, y después vamos a venir todos los años».

Lo que vino después le da la razón, y para la autora ese crecimiento tiene que ver con el tono. Las marchas del orgullo, dice, interpelan a la sociedad en su conjunto por su tinte de alegría, por exponer los cuerpos y por su carácter lúdico, lejos del martirologio. «Son marchas alegres, que convocan. Y esto Carlos lo dimensionó», plantea. En el libro recupera una frase de Jáuregui que condensa el argumento: en una sociedad que educa para la vergüenza, el orgullo es una respuesta política.

El segundo gran objetivo que le reconoce es más difícil de medir. «No es un pequeño grupo, no es una molécula, sino una comunidad», dice sobre la ambición política que atribuye a Jáuregui, y agrega que la alcanzó «con mucho esfuerzo, con mucha sabiduría política y además con mucha escucha».

A partir de esas primeras marchas empezaron a acercarse organizaciones travestis. Gays por los Derechos Civiles colaboró con grupos que enfrentaban la persecución policial y aportó asesoramiento legal y herramientas para su organización y su vínculo con los medios. Esa trama es, para Bellucci, el principal legado político de Jáuregui y también aquello que hoy escasea: «Lo que en este momento falta son las alianzas, las coaliciones».

 

Una huella menos transitada

Entre los recorridos que la autora rescató está el compromiso de Jáuregui con la despenalización del aborto, mediante firmas de solicitadas, artículos en medios gráficos, presencia en las movilizaciones del 8 de marzo y participación en acciones de la Comisión por el Derecho al Aborto. «Desde mi filiación feminista queer, de inmediato visibilicé su compromiso con esta causa emancipatoria», escribe. Junto con su grupo más íntimo, agrega, Jáuregui se sumergió en lecturas feministas de cuño lésbico, con el buen tino de Laura Bonaparte y de Ilse Fuskova.

La primera edición del libro salió en 2010 por Emecé, en pleno debate por el matrimonio igualitario. Después de la pandemia llegó una segunda, por Final Abierto, ampliada con un desarrollo mayor sobre el movimiento travesti-trans. Esta tercera, de Marea, incorpora fotografías, documentos y escritos inéditos, y le llevó dos años de trabajo: «Esta tercera edición está casi hecha de nuevo», sostiene la autora.

Su participación en el programa Sexo y Revolución, vinculado al CeDInCI, le abrió archivos y testimonios que mostraron aspectos que todavía faltaban incorporar. Entre los materiales nuevos aparece la historia del VIH en el país y la trayectoria de Roberto Jáuregui, hermano de Carlos y una de las primeras personas con VIH en la Argentina en visibilizar públicamente su situación.

 

Lo viejo y lo nuevo en la misma mesa

En la presentación, Bellucci estará acompañada por Marcelo Ernesto Ferreyra, Rafael Blanco, María Belén Correa y Alejandra Sardá, con Constanza Brunet como presentadora. Ferreyra compartió militancia con Jáuregui en la CHA y después en Gays por los Derechos Civiles; Blanco, investigador y docente de la UBA, trabajó durante años con Bellucci en el Grupo de Estudios sobre Sexualidades del Instituto Gino Germani y aportará una mirada sobre las nociones de orgullo y vergüenza; Correa, fundadora del Archivo de la Memoria Trans y de una de las primeras organizaciones travestis del país, se conectará por Zoom desde Alemania; y Sardá, con una extensa trayectoria en el movimiento lésbico y feminista, participará desde Montevideo.

«Elegí esa mesa porque me pareció importante que esté lo viejo y lo nuevo», explica Bellucci. Ese cruce es también el modo en que propone leer hoy la figura de Jáuregui. El libro llega a su tercera edición en un clima que ella mide con una vara incómoda: «En estos momentos donde todo resulta tan oscuro, tan terrorífico y casi tan ciego, mucho más que con las etapas de la dictadura cívico-militar, volver a Carlos, como volver a Nora Cortiñas, es un gesto de esperanza, de dignidad, de valentía y de justicia».

La comparación pesa porque el recorrido que reconstruye el libro empieza justamente ahí, en los años en que la democracia recién recuperada mantenía intactos los edictos policiales y la detención por averiguación de antecedentes. Que Bellucci ubique el presente dentro de esa serie, y lo describa como todavía más cerrado, es la medida de su lectura del momento.

De ahí que la falta de alianzas y coaliciones que señala funcione menos como lamento que como programa. Lo que la nueva edición pone a disposición es el antecedente: cómo se armaron esas coaliciones en un período en que el Estado estaba enfrente.

 

 

*Orgullo. Una biografía política de Carlos Jáuregui, se presenta el 20 de agosto a las 18 en el CeDInCI, Rodríguez Peña 356, CABA.